Diez cosas que quizás no sepas del mercado de divisas

La inversión en divisas requiere sólidos conocimientos de macroeconomía y estar al corriente de las novedades informativas de cada país. No es tan estable como parece.

divisas

En las últimas semanas, los inquietantes pasos dados por el Banco Popular de China han creado una fuerte inseguridad en el mercado de divisas internacional. Las tres devaluaciones simultáneas del yuan han avivado los temores a una guerra de divisas, un fenómeno poco conocido pero con grandes ramificaciones en la economía global. Por ello, a continuación analizamos algunos aspectos del mercado de divisas que no siempre son debidamente interpretados o que, directamente, resultan desconocidos para el gran público.

1. Muchos condicionantes

Aunque suele hablarse de su estabilidad y previsibilidad, el mercado de divisas está expuesto a una considerable cantidad de condicionantes. Prácticamente cualquier dato macroeconómico afecta a la cotización de las monedas nacionales, sobre todo aquellas noticias que indican buenas o malas previsiones para el país en cuestión (o el conjunto de ellos, en el caso del euro). De ahí que los inversores que entran en este campo deben contar con ciertos conocimientos de geopolítica y estar al tanto de la actualidad informativa internacional.

2. ¿Qué es la guerra de divisas?

La guerra de divisas es uno de los fenómenos más críticos que pueden acontecer en este ámbito. Se originan cuando un país devalúa su moneda para que sus exportaciones resulten más competitivas. Esto afecta a la estabilidad de las economías compradoras, puesto que sus divisas se encarecen en su cruce con las devaluadas. De este modo, aumentan las exportaciones por un lado y disminuyen por otro, trastocando la balanza comercial de muchos países. No obstante, también los habitantes del país que inicia la guerra se ven perjudicados, ya que su capacidad adquisitiva se reduce (en el mercado de importación) y sus ahorros pierden valor.

3. El papel de los bancos centrales

Los bancos centrales son los actores político-económicos que más condicionan el mercado de divisas. La política monetaria que adopta cada uno de ellos acaba afectando, inevitablemente, al resto de divisas. Una política expansiva alienta la inversión extranjera en el país y debilita la moneda en cuestión, al tiempo que una más restrictiva favorece la estabilidad pero resta atractivo a los inversores extranjeros. Las políticas expansivas contribuyen a que otras monedas se conviertan en refugios.

4. Las monedas-refugio

Las monedas-refugio son aquellas divisas que los inversores consideran más estables y seguras para almacenar en ellas grandes cantidades de dinero. No sirven para especular sino para guardar capitales hasta que surjan oportunidades de inversión mejores. Esto tiene el efecto de revalorizar a la moneda en cuestión, afectando, una vez más, a las exportaciones.

5. El efecto de las monedas-refugio

Contar con una moneda-refugio no es algo especialmente deseable para ningún país desarrollado. Actualmente, los casos más llamativos son los de la corona danesa y el marco suizo. Las políticas expansivas del BCE han motivado que muchos capitales se dirigieran a ambos países, inflando artificialmente sus respectivas monedas. Para remediarlo, Suiza rompió su tipo de cambio oficial con el euro y Dinamarca aplica tipos de interés negativos a los depósitos extranjeros.

6. Las divisas más fuertes

Generalmente, la fortaleza económica de un país condiciona la percepción internacional de su divisa. No sorprende pues que el dólar americano, la libra esterlina, el marco suizo o la corona danesa sean algunas de las monedas más deseadas por distintas razones (invertir por un lado y refugiarse por otro). De manera un tanto errónea, algunos países subdesarrollados han mantenido monedas muy fuertes porque consideraban que aumentaba su prestigio.

7. El euro

El caso del euro es el más complejo que existe. Con diecinueve economías muy dispares asociadas a ella, la moneda comunitaria se halla en el centro de todas las críticas por no dar supuestamente respuesta a las necesidades de algunos países. Ello se debe a que la política del BCE debe hacer malabarismos para aunar los intereses de todos los socios.

8. La adopción del euro

Ligado a lo anterior, algunos países europeos que no han adoptado el euro han podido adoptar medidas más precisas para beneficiar a sus economías. Como contrapartida, sus exportaciones e importaciones con la zona euro están condicionadas por la evolución de una moneda sobre la que no tienen ningún tipo de autoridad.

9. Las inversiones

Las inversiones en divisas extranjeras pueden generar pingües beneficios cuando se desploman las monedas locales pero también se corre el riesgo de sufrir políticas de control de capitales, siendo el corralito argentino el ejemplo paradigmático. La fijación de un tipo de cambio respecto al peso absolutamente falso mermó considerablemente los ahorros de muchos argentinos.

10. Posibles alternativas a las divisas

La gran alternativa a la inversión en divisas ha sido, históricamente, el mercado de materias primas y sobre todo el de metales preciosos. El oro, por ejemplo, es muy estable a largo plazo.

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