The Economist nos pone como mal ejemplo

«The Economist» compara la situación del empleo a nivel mundial con la que se vivió en la Gran Depresión de Estados Unidos del año 1929, donde asegura que «nada ilustra mejor la miseria del paro masivo que las fotografías de aquella época.»The Economist» pone como ejemplo a España, donde, junto a Irlanda, el desempleo ha crecido «de forma más rápida» debido a que «el ‘boom’ de la construcción se ha estrellado».

The Economist

The Economist

«The Economist» alerta en su último número de que la destrucción de empleo se está extendiendo por todo el mundo, y que ni los albañiles españoles ni los «brokers» de Wall Street volverán a recuperar su empleo.

Posiblemente a mucha gente le resulte difícil entender como hemos podido llegar a esta situación tan calamitosa, después de la bonanza económica tan prolongada que hemos vivido en España y en él Mundo, y seguro que los más incrédulos son los más jóvenes porque la gran mayoría solo han conocido desde que tienen uso de razón, el disfrute, la abundancia, los caprichos, y el ocio vacacional.

La mayoría de las personas nacidas a partir de 1975, una vez que España iniciaba su particular remontada, han participado en movimientos ecologistas, ONGs, y reivindicaciones sociales de toda índole, teniendo como mayor encausado al sector empresarial al que en no pocas ocasiones pertenecían los padres de los manifestantes, y eran los que les daban el dinero para financiar sus manifestaciones por no discutir con mama, aunque “maldita la gracia que nos hacia el capricho del nene o de la nena”

Pues bien, esos hijos nuestros, criados en la abundancia, a los que gracias a Dios les pudimos dar unos estudios que nosotros en la mayoría de los casos no tuvimos porque teníamos que empezar a trabajar a los 8 años, han llegado al poder, ya son políticos, para regocijo de su mama, y en no pocos casos han llegado desde la universidad, otros teniendo que pedir excedencia en el organismo oficial del que eran funcionarios, con una plaza que en muchos casos consiguieron, gracias a su preparación intelectual, y por la amistad que papa tenía con el Director general del organismo en cuestión, al que en no pocas ocasiones invitaba a veranear en la casa de la playa, ellos nuestros hijos, siempre han pertenecido a los movimientos sociales para tratar de compensar, los daños que hacia papa a la sociedad, con esa “maldita empresa” causante de abusos, contaminación, especulación, y que total lo único que conseguía era dar trabajo a un puñado de personas, pagar impuestos y mantener a la familia caprichos de los nenes incluidos.

Una vez en el poder todo resulta más fácil, solo con cambiar las leyes nuestros hijos han conseguido vencer al enemigo, y gracias a ellos el empresario, especulador, contaminador, abusador, estafador, defraudador, está en vías de extinción, y gracias a Dios ya no son tan numerosas las protestas, de los defensores de los derechos humanos, ni de los ecologistas por qué hay menos abusos, y porque a la mayoría los han colocado en las direcciones generales de medio ambiente de las comunidades y para los que no cabían han habilitado subvenciones.

El único problema con el que se han encontrado nuestros nenes, es que los papas, que dicho sea de paso “somos unos irresponsables” quejándonos constantemente de las inspecciones de hacienda, de los controles de trabajo, de las condiciones de los prestamos, de que no vendemos nuestros productos etc., “estamos cerrando la maldita empresa” y eso que era lo que los nenes buscaban les está creando un pequeño aumento del paro, y unos pequeños desequilibrios económicos, que seguro que arreglaran porque son muy listos, inventándose algún nuevo departamento, que origine alguna traba más para los mafiosos de los empresarios, y colocar algún amigo que esté sufriendo esta maldita crisis que han creado los empresarios.

Yo únicamente lo siento por nuestros nietos a los que seguramente les tocara hacer lo mismo que nos toco hacer a nosotros, trabajar desde bien jóvenes para sacar a España de donde la han metido los idiotas de sus padres, y serán ellos los que verdaderamente reconocerán el esfuerzo de sus abuelos, y lo gilipollas que han sido sus padres.

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