¿Una nueva era de huracanes?

Pese a que esta temporada no serán tan fuertes como la pasada, podríamos estar ante una nueva generación de huracanes mucho más violentos y devastadores.

Aunque ha pasado con más pena que gloria por la costa este de los Estados Unidos, el huracán Arturo ha inaugurado la temporada de huracanes en el Atlántico Norte y quién sabe si también ha sido el primero de una nueva generación de huracanes. La aceleración del cambio climático, la subida del nivel del mar y el progresivo calentamiento de sus aguas invitan a los expertos a plantearse si estamos ante unos huracanes mucho más violentos y devastadores de lo conocido hasta ahora.

Los datos están ahí: en los últimos 20 años, las aguas de los océanos han subido 3’2 milímetros, el doble de lo que lo hicieron en las ocho décadas que van desde 1914 a 1994. Los meteorólogos señalan que esta temporada no será tan dura como la del año pasado, lo que no impide que vayan a tener un grave impacto en las pequeñas islas y países del Caribe, una de las regiones más azotadas del mundo por los desastres naturales, ya que a los huracanes se suman los terremotos que han sufrido.

Se trata de una región especialmente sensible al cambio climático ya que el 70% de la población vive cerca del mar y prácticamente todas sus ciudades importantes se encuentran a menos de 1.500 metros de la costa. A su ubicación hay que añadir la pobreza de sus habitantes, que en el peor de los casos afecta al 65% de la población (Haití) y en el mejor al 16% (Bahamas) lo que dificulta la prevención contra los huracanes y la reconstrucción tras los desastres naturales.

Lo que queda claro es que los países de la región deben hacer un frente común contra la amenaza de los huracanes. A ella hay que añadirle otra amenaza fantasma, la del aumento de las temperaturas. Aunque los científicos no se atreven a hablar con exactitud de los efectos del aumento de la temperatura del planeta en el ciclo de tormentas, si que aseguran que la caribeña será la región que saldrá peor parada.

Está claro que aún no se puede evitar que los huracanes toquen tierra en el Caribe, aunque cada país si que puede tratar de reducir sus efectos y evitar que cada huracán se convierta en una catástrofe. Por una parte pueden anticiparse al peligro y estudiar las vulnerabilidades de la población e infraestructuras; y por la otra, ya en 2007, 16 países caribeños crearon un fondo común para las catástrofes, aunque la ayuda internacional es imprescindible en muchos casos.

Vía: El País

Foto: Daquella Manera

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...