Un río de plástico en el Támesis

Un grupo de científicos ha descubierto accidentalmente la acumulación de plásticos y residuos en el fondo del Estuario del Támesis.

Una de las postales más características de Londres es la del Big Ben junto a la Abadía de Westmister a las orillas del Río Támesis. Cada día miles y miles de turistas pasan por este punto emblemático de la capital británica, pero desconocen lo que se esconde en el fondo del Támesis y se expande 60 kilómetros río abajo: un auténtico río de plásticos y residuos que fluye a través de Londres y llega hasta el estuario del Támesis, donde el río desemboca en el Mar del Norte.

El hallazgo de estos residuos ha sido casual, pero sirve para poner encima de la mesa el debate sobre el reciclaje y los peligros ambientales -y de salud pública- que supone la gestión de los residuos que causamos los seres humanos. Un equipo de científicos se topó accidentalmente con los montones de basura cuando intentaban analizar la invasión de una especie de cangrejos que vive en el fondo del río, pero la sorpresa fue mayúscula cuando en vez de cangrejos se encontraron con los plásticos.

La especie de cangrejos invasores que querían estudiar los investigadores vive a ras de suelo, por lo que los científicos lanzaron unas redes al fondo del río. Sin embargo, el principal peligro para la biodiversidad de los últimos kilómetros del Támesis no son los cangrejos, sino las propias personas que a lo largo de los años han acumulado una gran cantidad de residuos domésticos y médicos que, al no flotar, han permanecido ocultos en el fondo del río sin que nadie conociese su existencia.

Como la basura pasaba desapercibida nadie ha dado ninguna voz de alarma sobre la acumulación hasta ahora; igual que tampoco se ha impedido que se siga acumulando, por muy difícil de creer que nos parezca que no haya ningún tipo de control sobre las aguas del río. Así, la contaminación ha creado algo parecido a una alfombra en el suelo que nadie puede sospechar hasta donde habría llegado si no se hubiese producido este sorprendente y accidental hallazgo.

Entre los problemas que causa este manto de polución para el ecosistema del Támesis están la entrada de sustancias tóxicas en la cadena alimentaria de los peces, que pueden contaminar a sus depredadores causando un gran desbarajuste en la cadena trófica. Además, los animales pueden ahogarse o engancharse con los residuos y sufrir una muerte agónica.

Ahora es el momento de que las autoridades británicas empiecen a limpiar el estuario y centren sus esfuerzos en impedir que la situación se repita. La cuestión es saber si hay o no voluntad política.

Vía: Ecología Verde

Foto: fvK imagen

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