¿Un Londres sin carbono en 2030?

El viento, la eficiencia energética, la industria alimenticia y el transporte son los aspectos clave para el abandono del dióxido de carbono, según el prestigioso científico Paul Allen.

¿Os imaginais vuestra ciudad sin emitir dióxido de carbono a la atmósfera? ¿Y Londres? Ninguna de las dos, ¿verdad? Pues bien, director del Centro para la Tecnología Alternativa de Gales, Paul Allen, considera que «usando la tecnología que ya tenemos y con pequeños ajustes en nuestro estilo de vida» lo que nos parece una quimera podría convertirse en realidad en el año 2030. Y su voz no es la de ningún utópico, ya que su centro lleva 40 años marcando el camino de las energías renovables.

Allen ha coordinado el informe Zero Carbon Britain, y en tan solo cuatro puntos nos presenta su propuesta de modelo de ciudad verde:

  1. El viento. Es el pilar fundamental del plan, aunque Gran Bretaña no avanza con paso firme hacia el objetivo de 30% de renovables en 2030 y el Partido Conservador de David Cameron tiene sus reticencias sobre esta energía. El London Array seguro que ayuda a impulsar esta energía, que según Allen debería abastecer la mitad de la demanda energética británica en 2030; mientras que biomasa, la solar térmica y fotovoltaica, la hidráulica, la geotérmica, la mareomotriz y la undimotriz se repartirían el  50% restante. Apuesta pro mantener la energía nuclear hasta que acabe la vida útil de los 16 reactores que actualmente funcionan en Gran Bretaña y descarta por completo el fracking.
  2. La eficiencia energética. En su informe, el Centro para la Tecnología Alternativa dice que el país podría reducir en un 60% sus necesidades energéticas con una «cura de eficiencia» en las viviendas, los edificios industriales, las oficinas y la flota de transporte. Para ello es necesario ahorrar, produciendo lo que se conoce como «negavatios».
  3. La industria alimenticia. Aunque sistemáticamente lo pasemos por alto, la industria alimenticia contribuye a las emisiones de dióxido de carbono. Allen propone un cambio radical en el uso de la tierra y las prácticas agrícolas, reduciendo drásticamente la superficie destinada a la ganadería y con una relocalización en la producción de alimentos, además de popularizar las dietas bajas en carbono.
  4. El transporte. El Centro para la Tecnología Alternativa propone un modelo con coches preferentemente eléctricos y de uso compartido, con unas fuertes unversiones en los sistemas de transporte público. El uso del avión queda restringido a los viajes con grandes distancias.

Paul Allen afirma que «ese futuro está más cerca de lo que creemos«, y añade que se crearían miles de empleos. Ahora, es el momento de que el Centro para la Tecnología Alternativa presente la estimación económica de sus propuestas y logre el apoyo de los políticos británicos. «Gran Bretaña fue el país que abanderó la revolución industrial y ahora tiene el deber moral de abrir el camino a esta transformación inaplazable», concluye.

Fuente: El Mundo

Foto: Metro Centric

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