Semana internacional de prevención de la intoxicación por plomo

La Semana internacional de prevención de la intoxicación por plomo debería servir para llamar la atención sobre los problemas que causa este metal, especialmente entre los niños pequeños.

Del 20 al 26 de octubre se celebra la Semana internacional de prevención de la intoxicación por plomo, un problema de salud que pasa desapercibido en países como el nuestro, pero que nos deja unas cifras más que alarmantes: todos los años mueren 143.000 personas en todo el planeta por culpa de la exposición al plomo, que también está detrás de 600.000 casos de discapacidad intelectual entre niños al año, según los datos de la Organización Mundial de la Salud.

El plomo es un metal tóxico que se encuentra de forma natural en la corteza terrestre, que se utiliza para fabricar baterías, cerámicas, cubiertos de cables o armamento. Aunque su uso se ha reducido, por ejemplo en fontanería o en combustibles, es una causa de contaminación medioambiental importante. Una gran exposición de las personas al plomo puede derivar en graves problemas de salud; y la OMS no fija ningún nivel de exposición que pueda considerarse seguro.

Según la OMS, el plomo se distribuye por el organismo de la persona hasta llegar a órganos clave como el cerebro, el hígado, los riñones y los huesos; y se deposita en dientes y en los propios huesos. La acumulación de plomo provoca efectos dañinos, en especial entre los más pequeños, que pueden derivar en convulsiones, comas o la muerte. Los niños que sobreviven a la exposición lo hacen con discapacidades intelectuales y de comportamiento irreversibles.

Este problema es especialmente latente en el sudeste asiático, donde se concentran cerca de la mitad de muertes relacionadas con la intoxicación por plomo. Se trata de unas intoxicaciones totalmente previsibles para la OMS, que destaca que el 99% de niños afectados por el plomo viven en países de rentas medias y bajas. Uno de los causantes de esta exposición al plomo son las pinturas con plomo, cuyo uso han prohibido 30 países y que la OMS ha pedido paralizar su producción.

Maria Neira, directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS señala a la pintura con plomo como la fuente más potencial de provocar intoxicaciones entre los pequeños, ya que está en las paredes de los hogares, en muebles e incluso en algunos juguetes. Aunque la exposición al plomo no tiene síntomas concretos, si que se reduce la capacidad de aprendizaje de los niños, que cambian de comportamiento, llegando incluso a la violencia y los comportamientos antisociales.

Fuente: discapnet

Foto: Lola Vergara

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