Se aclara el misterio de las extinciones en masa

Si tiene curiosidad sobre los periódicos eventos de extinción masiva como la muerte repentina de los dinosaurios de la Tierra hace 65 millones de años, podría considerar que la culpa la tuvieron los choques de asteroides y el oscurecimiento del cielo por la erupción de enormes volcanes.

Pero un nuevo estudio, publicado el 15 de junio de 2008 en la revista Nature, sugiere que el océano, y en particular la épica disminución y aumento del nivel del mar y el sedimento a lo largo del curso del tiempo geológico, es la causa principal de las periódicas extinciones masivas en el mundo durante los pasados 500 millones de años.

«Las expansiones y contracciones de esos ambientes tienen efectos muy profundos en la vida sobre la Tierra«, dice Shanan Peters, profesor adjunto de geología y geofísica en la Universidad de Wisconsin-Madison y autor del nuevo informe en Nature. En pocas palabras, de acuerdo con Peters, los cambios en los ambientes oceánicos relacionados con el nivel del mar ejercen una importante influencia en la magnitud de la extinción, qué animales y plantas sobreviven o desaparecen, y en general determinan la composición de la vida en los océanos.

Desde el advenimiento de la vida en la Tierra hace 3.500 millones de años, los científicos creen que puede haber habido no menos que 23 eventos de extinción masiva, muchas que involucraron formas de vida unicelulares llamadas microorganismos. Durante los pasados 540 millones de años, han habido cinco extinciones masivas bien documentadas, principalmente de plantas y animales marinos, con no menos del 75-95% de especies perdidas. En su mayor parte, los científicos han incapaces de determinar las causas de tales eventos dramáticos. En el caso de la muerte de los dinosaurios, los científicos tienen una pistola humeante, un cráter de un impacto que sugiere que los dinosaurios fueran borrados como resultado de la caída de un enorme asteroide en el planeta. Pero las causas de los otros eventos de extinciones masivas han sido oscuras, por lo menos.

«Sin importar cuál podría ser el mecanismo que ocasiona en última instancia la extinción masiva en un momento dado, el profesor Peters pone la repetida y resultante extinción sobre los estantes oceánicos un poco adelante y un poco atrás, donde pertenece», dice Rich Lane del Program Manager Rich Lane de la National Science Foundation (NSF). «Este descubrimiento alerta sobre una futura e inminente extinción moderna debida al cambio climático en la Tierra«.



Los paleontólogos han estado desestimando las causas de las extinciones masivas durante casi 60 años, de acuerdo con Peters. «Los impactos, en su mayor parte, no se relacionan con la mayoría de las extinciones. También han habido estudios de vulcanismo, y algunas erupciones corresponden a extinciones, pero muchas no«.

Arnold I. Miller, paleobiólogo y profesor de geología en la Universidad de Cincinnati, dice que el nuevo estudio es sorprendente porque establece una clara relación entre el momento de los eventos de extinción masiva y los cambios en nivel del mar y el sedimento: «Con el paso de los años, los investigadores se han vuelto bastante desdeñosos de la idea de que las extinciones masivas marinas, como la gran extinción de finales del Pérmico, podrían estar vinculadas con disminuciones del nivel del mar, aunque se sabe que esas disminuciones han ocurrido muchas veces durante toda la historia de la vida. La clara relación que este estudio documenta motivará a muchos a reconsiderar sus opiniones previas«.

Peters midió dos tipos principales de ambientes marinos de estante, conservados en el registro rocoso; uno donde los sedimentos derivan de la erosión del suelo y el otro compuesto principalmente por carbonato de calcio, que es producido en el lugar por los organismos con cochas y mediante procesos químicos. «Las diferencias físicas entre estos dos tipos de ambientes marinos tienen consecuencias biológicas importantes«, explica Peters, y señala las diferencias: estabilidad del sedimento, temperatura, y disponibilidad de nutrientes y luz de sol.

En el transcurso de cientos de millones de años los océanos del mundo se han dilatado y contraído en respuesta al movimiento de las placas tectónicas terrestres y a los cambios en el clima. Hubo períodos en la historia del planeta cuando extensas áreas continentales fueron inundadas por mares poco profundos, como el canal infestado de tiburones y mosasauros que netamente separó a América del Norte durante la era de los dinosaurios.

Cuando esos mares epi-continentales drenaron, los animales como los mosasauros y los tiburones gigantes se extinguieron, y también cambiaron las condiciones sobre los estantes marinos donde la vida exhibía su mayor diversidad en la forma de cosas como almejas y caracoles. El nuevo estudio de Wisconsin, dice Peters, no excluye a las otras influencias sobre la extinción, como los eventos físicos, erupciones volcánicas o asteroides asesinos, o las influencias biológicas, enfermedad y competición entre especies. Pero lo que sí hace, argumenta, es proveer a los eventos de extinción masiva un vínculo común a lo largo de un importante trecho de la historia de la Tierra.

«Las mayores extinciones masivas tienden a ser tratadas aisladamente por los científicos«, dice Peters. «Este trabajo las vincula, y a eventos más pequeños en términos de un mecanismo obligado, y también nos cuenta algo sobre quién sobrevive y quién no, a través de estos límites. Estas conclusiones argumentan a favor de una importante disminución de los porcentajes de extinciones producidas por un único parámetro ambiental«.

Fuente: NSF

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