¿Qué son los gases industriales?

Hay una gran cantidad de sectores e industrias que necesitan los gases industriales para su actividad, un producto manufacturado que podemos encontrar en diferentes estados.

Seguramente, mucha gente confunda las contaminantes emisiones de gases fruto de la actividad de las fábricas con los gases industriales, y estará equivocada. Los gases industriales son una serie de gases manufacturados que se comercializan y que tienen una gran cantidad de usos en muchos sectores. Industrias tan diferentes como la química, la del metal, la energética, la alimentaria, la conservación del medio ambiente, la elaboración de vidrios y plásticos o la medicina e investigación los utilizan.

Con tal cantidad de industrias dependientes de estos gases, no es de sorprender que se utilicen a todas horas. Los podemos encontrar en estado líquido, sólido o comprimidos; hay gases industriales orgánicos e inorgánicos y se obtienen a través de un proceso de separación o produciéndolos mediante la síntesis química. En España hay empresas como Gases Abelló Linde que se dedican a la producción y comercialización de estos gases industriales que se transportan en gasoductos, bombonas o en camión, barco y tren.

Ya hemos visto que los gases industriales se utilizan en una gran cantidad de sectores, pero no para qué los necesitan. Entre las actividades para las que se utilizan los gases industriales están soldar, enfriar, calentar, congelar o suministrar energía. Con toda esta cantidad de sectores dependientes de los gases industriales, encontramos una gran cantidad de ellos, que cambian de volumen, composición, pureza o modo de suministro.

Dióxido y monóxido de carbono, acetileno, cloro, cloruro de hidrógeno, hidrógeno, el metano, el óxido nitroso, el propano y el dióxido de azufre son los principales gases industriales que podemos encontrar. Además de estos, que en la mayoría de casos combinan dos elementos, encontramos tres gases del aire (el argón, el nitrógeno y el oxígeno) y otros cuatro gases nobles (helio, kriptón, neón y xenón).Podemos dividir todos estos gases en cuatro categorías:

  • Gases inflamables: si se da la concentración adecuada en aire u oxígeno y se prende un fuego, estos gases pueden explotar. Aunque si la mezcla es muy pobre o muy rica no explotan, las mezclas abundantes también son peligrosos, ya que se pueden formar mezclas explosivas en el borde exterior de una zona.
  • Gases inertes: estos gases reducen los niveles de oxigeno, y limitan la combustión cuando se introducen en una habitación o un espacio confinado. Se suele emplear en sistemas exteriores de zonas donde el agua puede causar graves daños, como las salas con equipos eléctricos.
  • Oxidantes: aunque no son gases estrictamente inflamables, al producir oxígeno ayudan a que otros materiales entren combustion. Por eso, es importante evitar que oxidantes en un estado concentrado o presurizado estén alejados de lubricantes, aceites y materiales orgánicos y no entren nunca en contacto.
  • Gases tóxicos y corrosivos: son unos gases o vapores con una concentración letal media (LC50) en el aire de 200 partes por millón en volumen o de dos miligramos por litro o menos en niebla, humo o polvo al administrarse por inhalación continua durante una hora (o menos, si la muerte de produce en menos de 60 minutos) en ratas albinas de entre 200 y 300 gramos.

Todo tipo de actividad entraña un riesgo, pero como acabamos de ver en el caso de estos gases el peligro es mayor. Por eso, antes de ponernos a trabajar directamente con estos productos hay que conocer sus riesgos y haber superado los cursos de formación que toca, además de manipularlos siguiendo siempre las normas de seguridad. Si los manipulamos cumpliendo con todos los protocolos, eliminaremos los riesgos. Si no cumplimos con estas medidas de seguridad elementales, podemos provocar graves daños tanto para nosotros y nuestros compañeros como para el medio ambiente.

Para controlar los diferentes aspectos relativos a los gases industriales, entre ellos la seguridad, está la Asociación Europea de Gases Industriales (EIGA, por sus siglas en inglés) a la que se han unido la inmensa mayoría de productoras y distribuidoras de gases industriales de Europa, que trabaja de la mano de sus homólogas en países como Japón, EEUU, Australia y Nueva Zelanda, Sudáfrica o Singapur.

Hay dos reglamentos europeos que han tenido una gran influencia en la mejora de la seguridad de la industria química. El primero es REACH (registro, evaluación, autorización y restricción de químicos), que obliga a registrar casi todos los productos químicos fabricados o importados a la Unión Europea; mientras que CLP (clasificación, etiquetado y empaquetamiento de substancias y mezclas) endurece los niveles de seguridad tanto para los trabajadores como para los consumidores y el medio ambiente.

Al principio decíamos que los gases industriales podían utilizarse para proteger el medio ambiente. A través de su uso, las empresas también pueden impulsar el logro de sus objetivos ecológicos. Por ejemplo, minimizando el impacto ambiental que provocan, tanto de forma directa como indirecta. Cada vez más productores de estos gases apuestan por la reducción de su huella ecológica reduciendo el consumo energético, los gases que emiten o mejorando la gestión de sus residuos y del agua o los materiales que consumen.

Foto: Antonio Domingo

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