¿Qué es más barato, una hamburguesa o una tonelada de CO2?

Este martes el Parlamento Europeo vota una iniciativa que intenta subir el precio de los derechos de emisión de gases a la atmósfera, que con la crisis han alcanzado precios irrisorios.

Probablemente nunca se hayan preguntado si es más barata una hamburguesa que emitir una tonelada de dióxido de carbono, a no ser que pertenezcamos a algún lobby del sector industrial. Pero aunque en Europa existe un sistema con unos derechos de emisión con un precio que debía oscilar entre los 25 y 30 euros por tonelada -una cantidad que supera de largo el precio de una hamburguesa-, a los miembros de esos lobbies les sale más barato emitir la tonelada de CO2 que comerse una hamburguesa.

Así lo han denunciado diversas organizaciones ecologistas, que incluso llegaron a realizar a las puertas del Parlamento Europeo una subasta ficticia de derechos de emisión de dióxido de carbono, los mismos permisos que debe obtener la industria europea para poder emitir los gases; una forma simbólica y que sirve para llamar la atención de denunciar el desplome de los precios de estos derechos que se ha registrado en los últimos años. Para Julia Michalak, de la Red de Acción por el Clima, esto quiere decir que “no se está poniendo un precio correcto a la contaminación”.

Detrás de esta alarmante circunstancia se encuentra la excesiva cantidad de derechos que circulan por el mercado, especialmente tras el estallido de la crisis económica. El número de permisos concedidos se calculó antes de la crisis, pero la caída de la producción industrial y la disminución de la emisión gases de efecto invernadero a la atmósfera que implicó han hecho que su valor haya caído por los suelos, de la horquilla entre los 25 y 30 euros entre los que tenía que mantenerse a unos precios entre los 3 y los 5 euros, como explica Sam Van de Plas, de World Wide Fund for Nature (WWF).

La Comisión Europea ha empezado a tomar las riendas del problema, y para volver a incrementar los precios de los derechos de emisión ha propuesto retrasar las subastas de 900 millones de nuevos derechos de emisión que hay previstas hasta el año 2015. Eso si, estos derechos no desaparecerían, sino que llegarán al mercado antes de 2020, por lo que se trata de una medida temporal a la espera de que la producción industrial vuelva a crecer hasta entonces, tal y como confía la Comisión.

Aunque la Comisión de Energía del Parlamento Europeo ha rechazado la iniciativa, el Europarlamento la votará este martes; y cuenta con el apoyo de la Comisión de Medio Ambiente. En su subasta ficticia, los ecologistas pidieron a los eurodiputados que aprueben la medida para “poner el precio correcto a la contaminación”. Julia Michalak dijo que en la votación “los eurodiputados mostrarán si apuestan por un futuro verde para Europa y el clima o por una contaminación más barata”.

Fuente: EFE

Foto: jlastras

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