¿Qué es el black carbon?

El black carbon son unas partículas generadas en los procesos de combustión incompleta y el segundo mayor causante del cambio climático tras las emisiones de CO2.

Cuando hablamos del cambio climático, tendemos a señalar a las emisiones de dióxido de carbono como el principal causante de un problema cada día más amenazador. Sin embargo, el dióxido de carbono no es el único artífice del cambio climático o de los problemas respiratorios causados por la contaminación. Es más, hay otra materia igual o más peligrosa que el CO2 para la salud humana, el black carbon, desconocida para la mayoría de la población pese a que está en todas partes.

Podemos definir el black carbon como una materia particulada fina que se genera en los procesos de combustión incompleta, y que incide de forma negativa tanto en la salud de las personas como en la calidad del aire que respiramos. De hecho, el black carbon sería el segundo causante del cambio climático, superado tan solo por el dióxido de carbono, según el director general de Factor CO2 Kepa Solaun. Un gramo de black carbon tiene un efecto sobre el cambio climático entre 100 y 2.000 veces mayor que el dióxido de carbono.

Desde la Unión Europea calculan que estas partículas son la principal causa de muerte prematura por cuestiones medioambientales en el continente, y cifran en 600.000 los fallecimientos que provoca cada año. Además, aumenta el riesgo de enfermedades respiratorias o cardiovasculares. El black carbon también tiene efectos radiativos, y oscurece la superficie del hielo o de la nieve, acelerando su fundición. Otro de sus efectos es que al asentarse en las nubes altera su localización y los ciclos de lluvia.

Aunque tradicionalmente los países desarrollados han sido los primeros emisores de black carbon, Asia, África y América Latina son, por este orden, los principales emisores en todo el mundo. La quema de biomasa es una la actividad que más black carbon genera en estos países; mientras que en otros como España las emisiones están ligadas principalmente al transporte, aunque también a los comercios o a las residencias.

La lucha contra el cambio climático debería empezar por reducir las emisiones de black carbon, ya que estas partículas mueren rápido, y son más fáciles y baratas de transformar que las de CO2 por lo que los países en vías de desarrollo no tendrían dificultades. Además, serviría para reducir el riesgo para la salud. Desde factor CO2 apuestan por la sustitución de vehículos convencionales por los eléctricos, unos test de emisiones más duros, limitar la velocidad de los barcos o controlar el uso de la biomasa para reducir las emisiones de black carbon.

Vía: EFEverde

Foto: kevin dooley

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