Programa de concienciación ecológica en las playas de Platja d’Aro

El ayuntamiento de Platja d’Aro ha instalado en la playa chicles, tapones, pipas y colillas 20 veces más grandes de lo habitual para concienciar a los bañistas sobre los residuos.

Ir a la playa siempre produce una sensación agradable, aunque igual si llegamos y en el lugar donde queremos poner la toalla nos encontramos las colillas, las latas o los restos de comida de los que se han puesto en el sitio antes que nosotros seguro que la sensación no es tan agradable. Eso es lo que pasa en la localidad de Platja d’Aro, en Girona, uno de los principales destinos de playa catalanes y donde se ha puesto en marcha una imaginativa campaña de concienciación.

Hartos de la basura, el Ayuntamiento de la localidad y la empresa de que se encarga del salvamento y socorrismo, han puesto en marcha el programa Fem Platja!, y durante unos días han instalado en los lugares más concurridos de la playa colillas, pipas, chicles o tapones de botellas a escala 20:1, es decir, 20 veces más grandes de lo que son en realidad. Se trata de los residuos que más aparecen en la arena de la playa, y con ellos esperan concienciar a los ciudadanos sobre la importancia de mantener las playas limpias.

Además de la instalación de esta «basura gigante», el consistorio de Platja d’Aro ha repartido entre los bañistas que acuden a las playas de la localidad parte de los 20.000 ceniceros reutilizables que el ayuntamiento elabora y reparte todos los años. Paralelamente, las tres personas que conforman el equipo de limpieza manual aprovechan la instalación de la basura a gran escala para quitar de la arena estos pequeños elementos que las máquinas limpiadoras no pueden retirar.

Quizá, el coste del programa Fem Platja!, de 725.000 euros, les parecerá excesivo a algunos, aunque no se limita tan solo a la instalación de los trozos de basura gigante. En él se incluye el personal de salvamento y socorrismo, limipeza y mantenimiento de la playa, información o seguridad pública. El objetivo del consistorio es que las playas de la localidad mantengan la Bandera Azul o la Q de Calidad Turística, además de seguir dentro del Plan de Calidad en Destino del Baix Empordà o en el Itinerari Blau para el Camino de Ronda de S ‘Agaró.

Es de agradecer que los ayuntamientos pongan en marcha campañas como esta o la que hace unos meses se puso en marcha en Brunete con las cacas de los perros para que los ciudadanos se conciencien de sus obligaciones sobre el medio ambiente y el entorno en el que viven. Además, el verano no debe servirnos de excusa para dejar de cuidar la naturaleza y las ciudades donde estemos.

Fuente: La Vanguardia

Foto: ST33VO

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