Pekín cerrará a las empresas contaminantes

El gobierno municipal de Pekín se ha tomado en serio la lucha contra la contaminación, y cerrará las empresas que no cumplan con la reducción de emisiones de gases establecida.

Parece ser que China ha empezado a tomarse en serio la lucha contra la contaminación. Tras cancelar la construcción de una planta de procesamiento de uranio o crear un impuesto sobre el carbono, las autoridades de Pekín han anunciado que cerrarán las empresas que no cumplan con los niveles de reducción de emisiones. Se trata de una medida parecida a la del Gobierno chino, que vetó dos proyectos de Sinopec y CNPC, las petroleras más importantes, por no cumplir con la reducción de emisiones.

Con su nuevo plan contra la contaminación, el gobierno de la capital china pretende reducir un 25% las emisiones de partículas PM 2.5 de aquí a 2017. Estas son las partículas que se consideran más peligrosas para la salud de las personas, ya que se infiltran en los pulmones o la corriente sanguínea. La polución es uno de las grandes problemas de Pekín, que obligará a 1.200 empresas a mejorar su equipamiento para reducir las emisiones bajo la amenaza de cerrarlas total o parcialmente.

Además del cierre de empresas y el veto a nuevos proyectos, el gobierno municipal de Pekín también quiere que las empresas o empresarios que no cumplan con la reducción de emisiones no puedan beneficiarse de créditos bancarios ni de las desgravaciones del IVA y les impedirá que recauden fondos a través de ofertas públicas de acciones. Pekín también subirá este año las tarifas de emisión de dióxidos de sulfuro y nitrógeno; y el año que viene establecerá una tarifa para emitir componentes orgánicos volátiles. Para entonces también está previsto el lanzamiento de un plan piloto de compraventa de emisiones para las grandes empresas contaminantes.

Una de las razones más habituales para justificar la inoperancia de las autoridades chinas hacia la contaminación de sus empresas era que perderían productividad, aunque esta “barra libre” de emisiones ha tenido sus efectos sobre la economía del país. En los primeros seis meses de 2013, el turismo bajó en Pekín en un 14%, en parte por culpa de unos niveles de polución que marcaban récords históricos a principios de año. Todo ello, sin contar el gasto medioambiental y económico que supone.

Entonces, Pekín ya restringió las emisiones de los automóviles para reducirlas en un 40%. El año pasado, en tres de cada cuatro ciudades principales del país se registraron unos niveles de contaminación atmosférica que superaban los límites de la seguridad según los estándares chinos, y en julio el gobierno chino anunció que destinaría 277.000 millones de dólares -unos 210.000 millones de euros- a luchar contra la contaminación.

Fuente: RSE

Foto: Boris van Hoytema

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