Organizando el congelador

Debemos reconocerlo, a pesar de que guardamos los alimentos tanto en la nevera como el congelador para que nos duren mucho más (que para eso se inventó el cacharro), es habitual que algunos de los productos congelados acaben tristemente en la basura. En la inmensa mayoría de los casos, el despilfarro de los alimentos se podría haber evitado con una adecuada organización y planificación previa, cosa que por las prisas del día a día y por pereza pocas veces acabamos haciendo. Otro factor importante es pensar cuando vamos a comprar una nevera cual es el tamaño que necesitamos, no tiene mucho sentido adquirir un frigorífico enorme si vives solo. Pero ya no esta el horno para bollos, nunca mejor dicho, y es momento de empezar a pensar con un poco de previsión para no malgastar ni dinero ni recursos. Aboguemos por el consumo sostenible.

Un congelador bien organizado es la clave para no malgastar

En primer lugar, debemos tener en cuenta el tiempo de conservación de los alimentos dentro de un congelador, ya que éste no es igual para todos los productos y puede variar muchísimo de uno a otro. Por ejemplo, aproximadamente hasta dos meses se conserva bien la carne en filetes. Tres meses, el pan y el marisco. Hasta 6 meses el cerdo y el pescado. Unos 10 meses la carne de pollo, aves y las frutas. Finalmente, hasta 1 año aguanta bien la ternera, las verduras y los legumbres.

Para tener más claros los tiempos de conservación, podemos etiquetar cada producto con la fecha en que la que se congeló, y así iremos consumiendo los productos con una fecha de caducidad más próxima. Hay que tener, además, muy presente tanto los tiempos de conservación como la fecha de caducidad de los productos.

En segundo lugar, será muy importante cómo organizamos los alimentos en los recipientes que los contienen. Generalmente, se considera que los envases que queremos congelar deben llenar hasta un 75% de su capacidad, ya que los alimentos una vez congelados expanden. Por otra parte, para garantizar una perfecta conservación, debemos asegurar que los recipientes de plástico estén bien cerrados, mientras que las bolsas de plástico se han de colocar lo más planas posible, para apilarlas y ocupar el mínimo espacio.

En relación a la temperatura, un congelador debe estar a -18 grados, y se debe evitar colocar alimentos calientes, ya que aumentaría los grados. Asimismo, la comida que se congela y se descongela no se puede volver a congelar si no se ha cocinado. Una vez hemos descongelado algo, es mejor consumirlo el mismo día.

Finalmente, se recomienda congelar alimentos como sopas, purés o platos como los canalones, pasteles o lasaña en porciones pequeñas -individuales, por ejemplo-, ya que así podemos descongelar lo que necesitamos cuando lo necesitamos y evitamos tirar el resto.

Foto: Moon Soleil

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