Nubarrones sobre la energía solar española

El boom inicial de la energía solar ha dejado paso a una época de incertidumbre sobre su futuro, marcado por decisiones del Gobierno como la retirada de las primas a las renovables.

Con más de 300 días de sol al año en muchas de sus regiones, España es un lugar ideal para el turismo de sol y playa, pero también para aprovechar la luz solar como recurso natural. En un primer momento, huertas y zonas yermas se llenaros de paneles y placas solares para convertir la energía solar, desperdiciada hasta entonces, en energía eléctrica. El boom inicial de la energía solar estuvo acompañado de unas subvenciones públicas que garantizaban la rentabilidad de la inversión en los huertos solares al cabo de unos años y la devolución de los préstamos sin apenas problemas.

Pero los paneles empezaron a florecer a gran velocidad por diversos puntos de la geografía española, y los costes del sistema de apoyo a la energía solar (unos costes que siempre acababan repercutiendo en la factura de la luz) se dispararon hasta el punto que el actual Gobierno español no solo ha cortado con los beneficios para la energía solar, sino que ha retrocedido en el tiempo. El director general de la Unión Española Fotovoltaica (Unef), José Donoso, explica que los fondos buitres «empiezan a revolotear» cuando ven que los propietarios temen que se ejecuten sus avales por unos préstamos que antes eran fáciles de devolver pero que ahora suponen riesgo de impago.

Aunque las inversiones siguen siendo rentables a largo plazo, muchos propietarios no pueden afrontar las cuotas de los primeros años, las más elevadas, sin unas ayudas públicas que desde el primer momento despertaron el recelo de las grandes compañías eléctricas. Los fondos buitre se ofrecen a asumir los préstamos a cambio de comprar los huertos solares por una cantidad muy inferior a su precio real. Donoso cifra en un 40% los ingresos «expropiados» a los productores de fotovoltaica, mientras que las medidas retroactivas introducidas por el ejecutivo de Zapatero están pendientes de arbitraje.

Los movimientos del Gobierno del PP sobre las renovables, como la suspensión de la concesión de primas a nuevas instalaciones y los constantes cambios en el modelo productivo hacen que aparezcan oscuros nubarrones sobre el futuro de la energía solar, que ha superado obstáculos como la competencia china. Cierres de empresas, suspensiones de pagos y despidos son el panorama de un sector que en 2020 tenía que contar con 42.000 trabajadores, casi el doble que en 2007.

Muchas empresas fotovoltaicas consideran que el futuro pasa por mirar al exterior, y han centrado sus esfuerzos en Latinoamérica o Estados Unidos, mientras que España pierde valor para invertir en renovables, pese a sus inmejorables condicionantes geográficos. Ahora, el autoconsumo –instalar paneles solares en casa para generar la electricidad que necesitamos- parece ser una de las pocas vías de supervivencia, aunque el Gobierno todavía tiene organizar y retribuir el acceso a la red convencional cuando no se disponga de suficiente energía solar.

Fuente: El País

Foto: Blog Energía Sostenible

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