Nicaragua, energía geotérmica procedente de volcanes

Nicaragua ha apostado fuerte por las renovables, gracias a recursos naturales como los volcanes, que el permiten producir energía geotérmica. Actualmente, consume un 58% de energía limpia.

Hasta ahora sabíamos que es posible obtener energía o biocombustibles procedentes de sitios tan diferentes como los posos del café, los excrementos de vaca, la bacteria E.Coli o incluso del aire. Nicaragua ha ido un paso más allá y ha aprovechado la energía de los volcanes para crear energía geotérmica y reducir su dependencia del petróleo. Su éxito es tal que se ha convertido en el tercer país de la región que más electricidad genera a partir de la geotérmica, por detrás de El Salvador y Costa Rica, aunque el alcance energético de sus recursos es el mayor de América Central.

Muchos expertos coinciden en señalar este país centroamericano como un «paraíso» de las energías renovables. Nicaragua cuenta con grandes recursos geotérmicos gracias a la gran cadena de volcanes y a su actividad sísmica; a la que hay que añadir su exposición al sol y el viento y la gran cantidad de fuentes dispersas de agua que hay. Sus reservas potenciales se estiman en 1.500 mw -la capacidad del sistema energético nacional es de 1.300 mw-, aunque solo dos plantas han desarrollado un 10% de esta energía.

La historia de las renovables en Nicaragua es corta. Hasta hace poco, dependía en exceso del petróleo y sus derivados; el tendido eléctrico era limitado y los 0’24 dólares por kw/h eran una de las tarifas eléctricas más caras de América Central. Con un 42’5% de la población bajo el umbral de la pobreza, las dificultades para conseguir electricidad lastraban su desarrollo. Desde 2006, último año de Bolaños en la presidencia, y durante todo el mandato del sandinista Ortega, la inversión privada en renovables ha cambiado la situación.

Según las estimaciones el Ministerio de Energía y Minas, el 58% de la energía que se consume en Nicaragua a día de hoy procede de fuentes limpias y seguras, mientras que el otro 42% lo hace del búnker, un combustible derivado del petróleo. El coste de la geotérmica es sensiblemente inferior al de la energía procedente de combustibles fósiles -una de las plantas supone el ahorro de 88 millones de dólares en la importación de petróleo-, y ayuda al medio ambiente.

Además de la geotérmica, las granjas de viento se han convertido en parte habitual del paisaje rural nicaragüense, con lo que el país reduce la dependencia del petróleo. El objetivo marcado es llegar a 2020 con un 90% de energía procedente de renovables, y superar así a Costa Rica, líder en la región con un 84% de energía limpia. De momento, van por buen camino.

Fuente: El País

Foto: iaramburu

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...