México se une también a la lucha contra las bolsas de plástico

México prohíbe vender bolsas de plástico para que los ciudadanos no favorezcan la contaminación mundial con este producto.

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Intentar salvar el planeta no está siendo sencillo. Los ciudadanos nos tenemos que acostumbrar a cambios en nuestro estilo de vida en relación a acciones a las que estamos muy habituados. Y el caso de las bolsas de plástico es una forma perfecta de mostrar el ejemplo claro de algo pequeño que nos afecta a todos, pero que para el ecosistema es más importante de lo que podamos llegar a imaginar.

Todos estamos habituados a recibir bolsas de plástico en el supermercado o cuando vamos de compras. Hace un tiempo en España ya comenzó el cambio de tendencia que se está extendiendo también a otros países. En nuestro país si querías bolsa de plástico tenías que pagarla. Esa presión, esas ganas por no pagar algo que hasta ahora había sido gratis y que en realidad no tiene tanto uso más allá del momento, nos llevaba a recordar de forma habitual que teníamos que llevar nuestra bolsa plegable en la mochila o el bolso para poder cargar la compra hasta casa. Así es como muchas personas se han habituado a no pagar las bolsas de plástico.

Otras personas recurren al siempre eficaz carro de la compra, pero no es algo que esté tan extendido en otras partes del mundo. Hay países donde el carro de la compra es un accesorio meramente utilizado por personas de muy avanzada edad que no tienen otra manera de poder ir al supermercado porque sus brazos ya les fallan y les impiden sujetar las bolsas en tensión.

Las bolsas de plástico se consumen anualmente en volúmenes que asustan. Estas bolsas terminan en los océanos y afectan a las especies marinas además de al propio ecosistema. En muchos países las bolsas tienen una utilidad mínima. Se reciben en el supermercado, se usan para llevar la compra a casa y se tiran a la basura. En otras naciones se les saca más rendimiento. Es frecuente que se conviertan en el receptáculo perfecto de la basura, usándolas como bolsas de basura gratuitas que a todos nos vienen muy bien. Pero aunque para nosotros es un ahorro, lo que estamos haciendo al mismo momento es contaminar. Incluso si justificamos que necesitamos estas bolsas gratuitas para separar lo orgánico de lo inorgánico con la intención de reciclar, estaremos haciendo un favor más bien bajo a la naturaleza, porque aunque separemos la basura seguiremos contaminando en cierta manera por la presencia del plástico de la bolsa donde lo metemos todo.

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Otras personas usan estas bolsas como forma de tirar los excrementos de sus perros cuando salen a pasear. Ocurre el mismo ejemplo, seguimos contaminando. Ayuntamientos como el de México, donde la prohibición de las bolsas de plástico entra ahora con mucha polémica alrededor, indican que no se deben usar las bolsas de plástico para estos objetivos por las consecuencias negativas que producen al ecosistema. Así que aunque a nosotros nos parezca que estamos obrando bien y que, sobre todo, ahorramos dinero, en realidad se trata de una medida que no es nada recomendable ni adecuada.

El gobierno de México intenta cambiar los hábitos de sus ciudadanos de una manera desesperada. Lo hace dejando claro que habrá multas para todas las tiendas que entreguen bolsa y que los propios ciudadanos deberían cambiar sus tradiciones a la hora de gestionar sus residuos. Por ejemplo, recomienda que la basura se tire directamente al cubo de la basura que las familias tienen en sus casas y que luego el cubo se vacíe en el camión de la basura cuando pase a recogerla. Y aunque la medida resulta sencilla, hay muchos problemas derivados a los que el gobierno da la espalda y en los que aparentemente prefiere no concentrarse. El principal es el de la limpieza de los cubos. Sin una bolsa que los proteja, los cubos de basura en las casas de las familias se tendrán que limpiar cada dos días. Y hacerlo requerirá un consumo de agua, un problema porque en muchas de las zonas del país el consumo y gasto de agua está controlado y muy ajustado. Esto significa que las familias no van a usar su agua para limpiar el cubo cuando la necesitan para otras muchas cosas.

Por no decir que tener los cubos con la basura directamente hará que los olores se peguen demasiado fuerte a la superficie de los mismos y que se conviertan en un imán de atracción superior para los insectos. Por lo tanto, no es precisamente la mejor idea. Adquirir bolsas que no sean contaminantes ayudará a que se pueda mantener la normalidad, pero esto requerirá un gasto por parte de los ciudadanos. Lo mismo ocurre a la hora de hacer la compra, promocionándose la adquisición de bolsas plegables como en otros países, pero que resultan caras para muchos de los mexicanos. Su precio es equivalente al de una hora de trabajo con el salario mínimo.

Foto: RitaEMabelAmber

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