Los Bosques Tropicales Vírgenes.

Es evidente que en la actualidad, tal vez el problema más acuciante para el ser humano es el cambio climático. Los altos niveles de temperatura registrados en los últimos años, que se caracterizan por ser los más altos en la historia, han elevado la preocupación de académicos, científicos y políticos en todo el mundo. Por otra parte, los bosques tropicales vírgenes conllevan en su seno la función de absorción del CO2 emitido a la atmosfera, causante del calentamiento global. La magna importancia de estos sistemas naturales queda evidenciada en ese sentido, dado que son ellos los principales medios con los que podemos atacar el calentamiento global.

Es evidente que en la actualidad, tal vez el problema más acuciante para el ser humano es el cambio climático. Los altos niveles de temperatura registrados en los últimos años, que se caracterizan por ser los más altos en la historia, han elevado la preocupación de académicos, científicos y políticos en todo el mundo.

Como es de todos sabido, el principal problema del calentamiento terrestre es el CO2, un gas contaminantes que impide que los rayos solares salgan de la tierra, logrando que con la permanencia de estos el planeta entero aumente de temperatura. En sí, el problema del calentamiento global, contrae problemas tan graves como el aumento de la sequía, aumento de la desertificación, las malas cosechas, el derretimiento de las capas de hielo polares, las inundaciones costeras y sustitución de los principales regímenes de vegetación.

Frente a esta situación, es evidente que el papel que los bosques vírgenes tienen en la coyuntura mundial es vital para nuestra supervivencia futura. Sus funciones han pasado a convertirse en primordiales para el sostenimiento de la tierra, aunque la acción del hombre lo que ha causado es su deterioro progresivo. Entre los más importantes elementos con que cuentan los bosques tropicales están la regulación del flujo de agua desde las tierras de alta montaña hasta las áreas urbanas, ayudar a controlar la erosión de los suelos, y la creación hábitats para un importante número de especies exóticas.


Por otra parte, los bosques tropicales vírgenes conllevan en su seno la función de absorción del CO2 emitido a la atmosfera, causante del calentamiento global. La magna importancia de estos sistemas naturales queda evidenciada en ese sentido, dado que son ellos los principales medios con los que podemos atacar el calentamiento global.

Y es que la disminución de la superficie que absorbe el CO2 es un problema para el calentamiento global más importante que la emisión de los mismos. La gravedad del efecto invernadero es tal, que se convertido lenta pero constantemente, en la peor amenaza que el ser humano haya enfrentado jamás. El sistema económico, político, social y cultural de todas las sociedades mundiales, no había enfrentado un enemigo tan acérrimo y silencioso. No obstante, y de manera casi anecdótica, el aumento del efecto de invernadero se debe a un incremento en el 25% de los gases provenientes de la actividad humana.

Lamentablemente, como en todos los casos de contaminación, el principal problema de los ecosistemas vírgenes proviene de la actuación del hombre. Ya sea por los intereses madereros, o los de la agricultura, el hombre tala miles de hectáreas de bosques al año, en su afán de consumo, alimentación, o en búsqueda de fuentes de energía.

Como ejemplo trágico de lo anterior, debemos decir que en Argentina, la cantidad de bosques vírgenes reducidos ha sido disminuida en más de un 30% en los últimos años. Los niveles de deforestaciones son sumamente altos, y son realizados principalmente con fines o bien de agricultores o bien de ganaderos. Adicionalmente, en Argentina se presenta un problema que es muy generalizado a nivel mundial, y es la mala utilización de los suelos.

La tierra que está siendo deforestada por los agricultores o por los ganaderos, tiene la característica de que no es un buen suelo para ese uso, dado que se degradan rápidamente. Las tierras de estas regiones están expuestas a lluvias torrenciales  o a fuertes soles, lo que impide que sean aptas para otro tipo de uso. El efecto natural de recibir tan fuertes cambios climáticos, es la reducción de su material orgánico y la eliminación de sus nutrientes. Este proceso se incrementa con el trabajo de laboreo de los agricultores, lo que termina en que el que era un terreno virgen  de bosques tropicales, se convierta en un suelo totalmente deforestado y desértico.

Frente a todo lo anterior, hay que decir que los humanos tenemos una actuación frente a los bosques tropicales que se fundamente y nace desde la ignorancia sobre los mismos. Desde el campesino que los corta sin saber el efecto que su tala tendrá en todo el mundo, hasta los gobernantes y grandes empresarios que actúan sobre los mismos sin reconocerles el valor económico que los mismos tienen, la verdad es que los bosques tropicales podrían convertirse a futuro en el mejor capital para que los países pobres cuenten con los ingresos necesarios para consolidar su desarrollo económico.

Actualmente, lo que deberíamos pensar es que los costos que acarrea cortar un árbol, son mucho más altos que el pago al leñador, la electricidad de la sierra y el transporte del mismo. Los efectos que la contaminación de ese acto se desata, se deben reimplantar y estudiar desde los nuevos conocimientos que se tienen. La industria maderera debe asumir costos como el de la salud de personas que se enfermen por el efecto invernadero, o las torrenciales lluvias que destruyen pueblos y cosechan enteras. Hay una relación directa entre la razón social de esa empresa y los daños ambientales y colaterales que produce.

Es evidente que un marco regulatorio desde esa perspectiva, en donde los precios de la madera subirían de manera exponencial, el mismo elemento no sería ya tan atractivo, buscando de manera acelerada un reemplazo que lo pueda sustituir en el corto plazo. La anterior idea no es tan alejada de la realidad, dado que un marco legal se está produciendo en ese sentido, frente a las compañías tabacaleras.

No obstante, también hay un espacio para que la reforestación a nivel mundial se convierta en el negocio más importante del mundo. Al tener que vivir aún con empresas muy contaminantes, estas deben estar dispuestas a pagar un precio muy alto por los daños colaterales que sus compañías hacen. Hoy en día ellos se defienden en que el cambio de una industria contaminante a una limpia es muy caro, y no lo pueden hacer.

Sin embargo, es bueno preguntarse que es caro frente a qué. Y la verdad es que es caro porque ellos no están pagando ningún tipo de precio por los costos que toda la humanidad debe asumir, para que ellos puedan producir, En ese sentido, debería haber un fuerte incentivo para que los bosques tropicales se les “pague” por el esfuerzo de consumir los gases emitidos por empresas contaminantes, hasta el punto en el que para ellas sea más rentable hacer la inversión en tecnologías limpias.

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