Los biocombustibles no son una alternativa verde

Los biocombustibles quitan tierra, agua y otros recursos para la producción de alimentos, liberan una gran cantidad de dióxido de carbono que no se compensa con el que absorben las plantas que forman la biomasa, por esta y otras razones no se puede considerar que sean una alternativa verde.

Energía ecológica

Dedicar la tierra de cultivo como recurso para producir maíz u otras plantas oleaginosas destinadas a la producción de biocombustible es una imprudencia y una temeridad, sobre todo sabiendo que será necesario incrementar la producción de alimentos como mínimo en un 70% para el año 2050 a fin de poder satisfacer las necesidades alimentarias.

Aproximadamente unas tres cuartas partes de las tierras con vegetación del mundo ya se están utilizando para satisfacer las necesidades alimentarias o de productos forestales, a esto hay que sumar que la productividad ha tocado en algunos países el techo. El incremento de la productividad de alimentos por hectárea no es algo infinito, hay un límite y de ello han hablado muchos investigadores.

Para poder producir una pequeña cantidad de biocombustible es necesario contar con vastas extensiones de terreno, tierras que deberían estar destinadas a la producción de alimentos, como ya he dicho, cada año aumentan las necesidades alimentarias, y las previsiones de rendimiento sumadas a las consecuencias del cambio climático no son nada favorables para asegurar la alimentación de los más de 9.000 millones de habitantes que poblarán el planeta.

Buena parte de los ecosistemas naturales del mundo contribuyen a mantener el clima, preservar la biodiversidad, proteger los suministros de agua dulce y restar los efectos del carbono de la atmósfera, por lo que seguir deforestando para tener más terrenos donde cultivar es un error. La producción de bioenergía es un uso ineficiente de la tierra, no se puede comparar el trabajo de la fotosíntesis para convertir los rayos solares en alimento con la conversión de la radiación solar en productos agrícolas que no se destinarán a la alimentación.

Son demasiados recursos los que se emplean para la producción de biocombustibles, mucha agua, tierra, esfuerzo, etc., para generar una cantidad pequeña del denominado combustible verde. Para conocer con más detalle el problema es interesante acceder a este informe del WRI (Instituto de Recursos Mundiales). En algunas investigaciones se determina que la bioenergía podría satisfacer el 20% de la demanda anual mundial de energía para el año 2050, pero ello requerirá producir tantas plantas como las que producen todas las cosechas del mundo en la actualidad, además de restar recursos que se destinan a la alimentación del ganado, por eso se puede decir que los biocombustibles no son una alternativa verde, quizá son todo lo contrario.

A todo lo mencionado hay que añadir que la quema de biomasa emite igualmente dióxido de carbono como lo hace la quema de combustibles fósiles. Algunos estudios apuntan que incluso la biomasa emite algo más de dióxido de carbono que los combustibles fósiles y la energía que se genera es la misma. Cuando se han realizado cálculos se ha alegado que la bioenergía reduce las emisiones de gases de efecto invernadero, pero se han dejado a un lado los datos sobre el dióxido de carbono que se libera con la quema de la biomasa. La razón es que se argumentaba que la liberación de dióxido de carbono se compensaba por el que absorben las plantas que forman la biomasa.

Del tablero de juego energético hay que dejar fuera la tierra, como ya sabemos va a ser muy necesaria para la producción de alimentos, hay que abogar por otro tipo de energías, como por ejemplo los sistemas fotovoltaicos. Os invito a leer el mencionado informe del Instituto de Recursos Mundiales, da mucho que pensar.

Foto | mermadon 1967

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