Las luces LED se llevan el Nobel de Física

La Academia Sueca ha decidido entregar el premio Nobel de Físca de este año a los tres investigadores que descubrieron la iluminación LED a principios de los 90.

Quizá los nombres de Isamu Akasaki, Hiroshi Amano y Shuji Nakamura no les digan nada, pero estos tres investigadores son los padres de las bombillas LED y los ganadores del premio Nobel de Física 2014. Así lo ha decidido la Real Academia Sueca de Ciencias, que ha destacado las “alternativas más duraderas y más eficientes que las viejas fuentes de luz” que supuso la invención de los diodos emisores de luz azul desarrolladas por estos tres investigadores y que en la práctica supusieron obtener una luz más eficiente y brillante.

Cuando a principios de los años 90 estos tres investigadores lograron dar con la ansiada luz azul, acabaron una búsqueda que se había prolongado durante tres décadas. El secretario permanente de la Academia Sueca, Staefan Normark, resaltó que la luz azul se pudo sumar a la roja y verde –que se habían descubierto años atrás- para producir la luz blanca. Normark añadió que se trata de un invento «revolucionario», ya que si las bombillas incandescentes «iluminaron el siglo XX, el siglo XXI será el de las bombillas LED».

Desde la Academia también han destacado que gracias a su bajo consumo, las bombillas lED pueden alimentarse con paneles solares baratos, lo que deja la puerta abierta a que los 1.500 millones de personas en todo el mundo que no tienen acceso a la red eléctrica puedan tener luz gracias a estos dispositivos, mejorando su calidad de vida de forma más que considerable. Así, cumplen con los “beneficios para la humanidad” que pidió Alfred Nobel para los ganadores, aunque como es habitual se salta la segunda condición, que haya sido en el «año precedente».

Curiosamente, el descubrimiento de los LED azules no lo lograron los tres científicos a la vez, sino que se llegó por dos caminos. Por una parte, Akasi y su entonces estudiante de doctorado en la Universidad japonesa de Nagoya Amano presentaron en 1992 un dispositivo al que habían llegado en 1986; mientras que Nakamura, de la Universidad de California en Santa Cruz (EEUU) también presentó en 1992 su dispositivo. En los años siguientes, los tres investigadores perfeccionaron su invento.

Cada día, las bombillas LED son mucho más eficientes y necesita menos energía para funcionar que sus competidoras fluorescentes o incandescentes. Mientras una bombilla tradicional genera 16 lumen (flujo luminoso) o una fluorescente 70, las incandescentes llegan a las 300. Además, no contienen mercurio, y pueden aguantar encendidas hasta 100.000 horas, para lo que deberían utilizarse 10 bombillas fluorescentes o incandescentes.

Vía: El País

Foto: Nao. fujita

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