Las heces de las aves perjudican a los alcornoques centenarios de la pajarera de Doñana

En Doñana se está evidenciando una situación delicada que supone un gran reto para los gestores de la mencionada reserva. El problema se presenta porque la gran existencia de aves zancudas que nidifican en los alcornoques, las cuales, por medio de sus excrementos, están afectando a la salud de dichos arboles. Y esto constituye una tensión ecológica que debe ser solucionada para el bienestar de las aves y de los arboles.

Alcornoques afectados por los excrementos de las aves

Doñana es un espacio natural localizado en Andalucía que comprende al Parque Nacional de Doñana y al Parque Natural de Doñana. Presenta una gran extensión de marismas que atraen a numerosas especies de aves acuáticas. Este lugar es considerado como la mayor reserva ecológica de Europa y en el año 1994 fue declarado como Patrimonio de la Humanidad.

Pero lamentablemente, este lugar es víctima de diversas situaciones que ponen en peligro a las especies que habitan allí. No son solamente situaciones provocadas por el hombre, sino que algunos riesgos también son generados por la misma naturaleza. Un ejemplo de esto último lo encontramos en la disputa entre las aves zancudas y los alcornoques.

Ambas especies, una flora y otra fauna, se encuentran en la reserva de Doñana y constituyen especies valiosas para el medioambiente. Sin embargo, no hay un buen equilibrio entre estas dos ¿Por qué? Porque las aves zancudas nidifican en los alcornoques y los excrementos de estas aves están constituyendo un peligro para la salud de dichos arboles.

A esta conclusión llegó un estudio liderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, el cual ha sido publicado en la revista Biological Conservation.

Los investigadores dedujeron, luego de realizar estudios y análisis, que los suelos localizados bajo los ejemplares de los alcornoques que presentan mayor cantidad de nidos y aves zancudas tienen una concentración más elevada de nitratos y fosfatos. Esto es muy lógico, ya que el nitrato y fosfato provienen de los excrementos de las aves. Con lo cual, la salinidad del suelo puede afectar al proceso de fotosíntesis como al uso eficiente del agua por parte de los propios alcornoques. Y esto último lleva a la desecación de ellos.

Con este panorama, se puede deducir que existe una situación delicada, dado que existe una confrontación natural. No se trata de poner un freno a acciones que está realizando el hombre (aunque estas están presentes y también deben ser objeto de medidas estrictas para que no perjudiquen al medioambiente), sino de ver cómo se puede solucionar un conflicto entre los alcornoques y las aves que nidifican en ellos. Y vale destacar que los alcornoques son especies muy valiosas y que las aves zancudas son especies protegidas.

Tal como explica el investigador Luis Ventura García, del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiologia de Sevilla, “el alcornoque puede pasar de ser la especie arbórea dominante en amplias zonas de las arenas estabilizadas de Doñana a estar en peligro de desaparición. La acción humana hasta mediados del siglo pasado y la exhaustiva depredación de bellotas, por la elevada carga de herbívoros existente en la zona, ha diezmado a los alcornoques y los condena a morir”.

Por su parte, Cristina Ramo, investigadora del CSIC y perteneciente de la Estación Biológica de Doñana, agrega que “la gran cantidad de excrementos que estas aves originan, se ha convertido en una amenaza para estos árboles, sobre todo para los escasos alcornoques centenarios, verdaderos monumentos naturales.”

Y es que constantemente miles de aves zancudas construyen sus nidos sobre los alcornoques, acebuches, álamos y sauces, y es mucha la cantidad de heces que desechan.

Alcornoque de Doñana

¿Cómo solucionar la situación?

Sin duda alguna, el contexto que acabamos de detallar comporta retos a la gestión de la Reserva. Como manifestaron los investigadores, por un lado hay que cuidar la pajarera, la cual cumple un gran papel ecológico como enclave que permite la reproducción de siete especies protegidas de aves zancudas, y por otro lado, estas mismas aves ponen en peligro la salud de los alcornoques en donde nidifican, los cuales, a su vez, también son una parte importante de la biodiversidad de Doñana.

De hecho, este año, el fondo mundial de protección de la naturaleza incluyó al alcornoque en la lista de las diez especies autóctonas más amenazadas en España. En esta lista, acompañando al alcornoque, se encuentran el lince ibérico, el águila imperial y la cerceta pardilla, todas especies que también están en Doñana.

La situación es delicada para los gestores. Según indicaron los investigadores, estos tendrán que “estar preparados para asumir cambios en las prioridades de conservación si se produce un crecimiento desequilibrado de algunas especies, que podrían pasar de estar amenazadas a representar una amenaza”. Y es que la protección de una especie animal o su crecimiento, puede dar lugar a problemas ecológicos en la vegetación en la que dichos animales se asientan (tanto porque se alimenten de ella o como en este caso que sean su soporte). Es por esto que es necesario arribar a un buen equilibrio.

Una de las medidas a estudiar y a implementar en esta situación  se relaciona con la recolocación de la colonia en otro emplazamiento cuya vegetación sea más simple de reponer y no tan valiosa como lo son los alcornoques. Claro que esto no es sencillo, todo lo contrario, la existencia de muchas aves hace que esta medida sea un enorme reto para los gestores de la reserva. No obstante, es una buena medida ante el panorama actual.

No es sólo un problema en Doñana

En otras reservas naturales del mundo también existen confrontaciones ecológicas. Por ejemplo, en Polonia ocurre algo similar, ya que la conservación y crecimiento de las aves ha sido un éxito, pero esto trae aparejado riesgos para los árboles centenarios.

Por otra parte, en ciertos lugares naturales de Sudáfrica también sucede esto. Un claro ejemplo se tiene con los elefantes (animales protegidos) que a su paso van destruyendo varios árboles.

Fuente y Foto: CSIC

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