La Torre Eiffel se pasa a las renovables

La Torre Eiffel ha cambiado de proveedor de energía, y durante los dos próximos años Gaz Electricité Grenoble le suministrará electricidad procedente de las energías renovables.

La Torre Eiffel se ha pasado al verde. No es que haya mutado su color o el de su iluminación, el icónico monumento de la capital francesa, el más visitado del mundo, cambia de proveedor de energía, y desde el 1 de enero la Torre Eiffel se alimenta con energía procedente de las energías renovables. Así lo indica el contrato que ha firmado la empresa gestora del monumento con el proveedor Gaz Electricité de Grenoble (GEG), que le suministrará energía verde durante dos años.

En el contrato, GEG se compromete a que toda la energía que consuma la Torre Eiffel durante ese tiempo tenga su origen en las renovables. Además de proporcionarle energías limpias, la compañía francesa también se encargará de aconsejar y ofrecer recomendaciones a la empresa que gestiona el monumento sobre medidas de eficiencia energética durante los dos año que durará el contrato. Hasta ahora la encargada de proporcionar energía a la Torre Eiffel era el gigante eléctrico alemán E.ON.

Esta apuesta decidida por las energías renovables, que esperamos sirva como ejemplo para otros monumentos de Francia y de todo el mundo, no es accidental. Desde hace unos meses, la Torre Eiffel ha puesto en marcha una serie de cambios en su primer piso para reducir el consumo energético. Para ello se han aislado los pabellones, se ha recuperado el agua de la lluvia y se han instalado diversos paneles solares para obtener agua caliente.

Pero las reformas verdes no acabarán aquí, ya que a lo largo de este año está previsto que se instalen un par de pequeños molinos eólicos en el segundo piso del monumento, capaces de producir cerca de 10.000 kilovatios al año. La Torre Eiffel no es el único monumento de la capital gala que ha apostado por opciones ecológicas en los últimos tiempos. En marzo, Notre Dame cambió unas 400 bombillas de 400 kw por bombillas LED de 30 kw, lo que supone un gran ahorro en la factura eléctrica y en las emisiones de CO2 a la atmósfera.

Según los cálculos, la Torre Eiffel consume 6,7 GWh en climatización, calefacción, iluminación o ascensores para atender a los aproximadamente 7 millones de personas que la visitan cada año. La propuesta de ahorro energética de la Torre Eiffel o de Notre Dame ha llegado acompañada por la iniciativa del gobierno socialista de François Hollande de reducir el consumo energético del país, para lo que, entre otras cosas, bonificará ir al trabajo en bici o impulsar las energías renovables.

Vía: La Vanguardia

Foto: Juanedc

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