La Tierra entra en déficit ecológico

Estamos oficialmente en déficit ecológico. Esto quiere decir que hasta finales de septiembre los habitantes del planeta hemos consumido (no todos por igual) los recursos naturales de los que disponíamos para este año. A partir de ahora, lo que consumamos será a costa de recursos que la Tierra no tiene y que generan contaminantes que el planeta no podrá absorber.

Según un estudio de la The New Economics Foundation a partir de hoy todos los recursos naturales que se consuman ya pueden considerarse como deficitarios, ya que hemos sobrepasado el límite de lo que estaba previsto para este año. Esta fundación independiente con sede en Londres considera que nos encontramos técnicamente en “déficit ecológico”, es decir, que los habitantes del planeta ya hemos consumido todo lo que se suponía que íbamos a consumir en este año, y todavía nos quedan unos meses por delante. A efectos prácticos ¿qué supone esta afirmación? Pues que tenemos que concienciarnos de que no podemos seguir consumiendo recursos a este ritmo, sobre todo en el llamado “Primer Mundo”, porque de lo contrario vamos a necesitar tres o cuatro planetas para abastecernos. Por ejemplo, si todo el mundo consumiera como un estadounidense medio, necesitaríamos cinco planetas para abastecer a toda la población. Si el consumo global fuera como el de un español harían falta tres planetas. En cambio, con el consumo de un ciudadano de la India, un solo planeta sería necesario para subsistir.

La Tierra al límite

Y ¿qué ocurre si ya hemos agotado los recursos de este año? A partir de hoy mismo, todo lo que consumimos va a cuenta de recursos que no puede producir el planeta y de contaminantes que la Tierra no va a ser capaz de absorber. El sistema económico actual, basado en que el consumo crece infinitamente, se encuentra en la raíz del problema, según Aniol Esteban, jefe de economía del The New Economics Foundation. Las soluciones que se proponen son las que el sentido común impone, como la búsqueda de un modelo económico que no se fundamente en el consumo infinito, un reparto equitativo del trabajo, la gestión eficiente de los recursos naturales renovables, ajustar el precio de los productos a su coste real, etc. Ahora bien, aplicar todas estas medidas no es fácil y materializarlas tampoco; parecen más una lista de buenos deseos que a ojos de la voracidad de los mercados caerán en saco roto.

¿Hay algún hilo de esperanza? Si bien estaba previsto que el déficit ecológico se redujera considerablemente por efecto de la crisis y la bajada generalizada del consumo, este año ha seguido aumentando. Eso sí, la crisis se nota en que el crecimiento del déficit ha sido más lento. En cualquier caso, la solución no pasa por consumir menos, sino más bien por una gestión de los recursos más eficiente, mejor planificada, de manera que cada zona productiva del planeta sea capaz de sostener a su población.

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