La sequía aumenta el riesgo de incendio entre Castellón y Almería

La escasez de lluvias en el sureste del país durante todo el invierno hace que la sequía se pueda convertir en un factor clave para los incendios este verano.

Aunque todavía no hemos llegado al mes de julio, el sudeste peninsular ya ha sufrido los primeros incendios del verano, unos fuegos que podrían ir a más por culpa de la sequía en los próximos meses, los más calurosos del año. Este invierno prácticamente no ha llovido en la franja que va de Castellón a Almería, y la situación es especialmente crítica en las provincias de Valencia y Alicante. En esta zona, la humedad del suelo no alcanza el 10%.

Según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) este invierno las lluvias han estado muy por debajo de la media en el sudeste de la Península. En Valencia y Murcia no se llega al 50% de la media de lluvias entre 1970 y 2000, aunque hay lugares en los que están por debajo del 25%. Para revertir esta situación debería llover muchos días seguidos, algo que no parece nada probable, ya que la temporada de lluvias empieza en septiembre y acaba en mayo.

Un buen ejemplo de esta situación lo encontramos en Alicante. En los años normales deberían caer unos 191 litros por metro cuadrado, pero este año no se ha pasado de los 45. Un poco más ha llovido en Valencia, donde se ha registrado 83 litros por metro cuadrado, muy lejos de lo habitual. Ricardo García Herrera, expresidente de Aemet, señala en una entrevista a EFE que la sequía es meteorológica, y no hidrográfica, ya que los datos de la reserva hidráulica no son malos.

Las cifras que aporta el ministerio de Medio Ambiente hablan de unos embalses al 82’7% de su capacidad. Los de la cuenca del Segura, la del Tajo y la Mediterránea Andaluza están por encima del 70&, y la peor es la del Júcar, que no llega al 84%. Eso si, como la situación meteorológica no se corrija pronto la sequía llegará a los pantanos, aunque García Herrera no se muestra muy optimista de cara a una recuperación a corto plazo.

Ante este panorama, habrá que esperar a que en verano no se cumpla el triángulo de más de 30ºC, una humedad relativa por debajo del 30% y vientos por encima de los 30 km/h. Si se cumple el triángulo, la sequía tendrá un importante papel en los incendios. El campo también se ve afectado por la falta de lluvias, y los agricultores han pedido ayuda fiscal y financiera al Gobierno ante las medidas que deberán aplicar en el campo.

Foto: Tom (CC-BY)

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