La ONU avisa sobre los peligros de la basura espacial

Naciones Unidas ha lanzado un mensaje de alerta sobre los peligros de la basura espacial, que pueden suponer un gran problema para las comunicaciones y los astronautas.

Numerosas voces se han alzado alertando de los peligros que representa la basura espacial para la vida en la Tierra, la última de ellas la de Naciones Unidas, que ha alertado sobre el peligro que representan estos residuos para las comunicaciones en la Tierra. La enorme cantidad de basura que orbita alrededor del planta podría hacer peligrar a los satélites que permiten las llamadas telefónicas internacionales, la recepción de la señal en nuestra tele o algunos de los servicios de internet de los que disfrutamos.

Se calcula que hay medio millón de desechos espaciales orbitando sobre la Tierra una cantidad que podría multiplicarse por tres en 20 años, cuando los programas espaciales de la India o China funcionen a pleno rendimiento. Se trata de restos de cohetes, satélites abandonados y chatarra espacial, que circulan a 7 kilómetros por segundo, y no dejan de multiplicarse cuando chocan unos contra otros. Los más peligrosos son los cerca de 20.000 fragmentos con una longitud de más de 10 centímetros.

Más de un satélite ha dejado de funcionar por culpa del impacto de uno de estos trozos de chatarra espacial. Es el caso del nanosatélite Pegaso, el primero fabricado en Ecuador, que empezó a orbitar en abril y su señal se perdió en mayo, después de chocar con un trozo de un cohete soviético de hace 28 años. Uno de los grandes problemas para atajar el problema es la falta de una tecnología para limpiar el espacio, por lo que la única posibilidad que hay ahora mismo es que los lanzamientos espaciales sean lo más limpios posible.

Los astronautas también han sufrido las consecuencias de la chatarra espacial. En más de una ocasión han debido abandonar la Estación Espacial Internacional y refugiarse en una de las naves acopladas a ella por la cercanía de esta basura. También es peligrosa para las misiones en el exterior de las naves o de la Estación Espacial, ya que el impacto de cualquier trozo, por pequeño que sea, puede afectar los trajes presurizados que utilizan, con las trágicas consecuencias que eso tendría.

«Todo lo que sube al espacio al final se convierte en basura, y eso es un gran problema», advierten desde la ONU, que recuerda que «ya hubo colisiones de satélites que crearon mucha basura en el espacio». Lo que parece improbable es que la caída de uno de estos cuerpos a la Tierra afecte a la población, primero porque se desintegran rápidamente al penetrar en la atmósfera y segundo porque con más de dos tercios del planeta cubiertos por agua, hay pocas probabilidades de que caiga en zonas habitadas.

Fuente: El Mundo

Foto: fekaylius

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