La invasión del cangrejo americano

El cangrejo de río americano, conocido también como Procambarus clarkii, es una especie endémica del Golfo de México que ha sido introducido en la cuenca baja del Guadalquivir en el año 1973 modificando notablemente el ecosistema que imperaba allí. Con esta situación, el debate está servido: ¿Es bueno introducir especies extrañas en un ecosistema diverso al suyo? ¿Cómo modifican las especies invasoras al ecosistema?

La invasión del cangrejo americano

El cangrejo de rio americano, conocido también como Procambarus clarkii, es una especie endémica del Golfo de México que ha sido introducido en la cuenca baja del Guadalquivir en el año 1973.

En dicho año unos ejemplares del cangrejo americano se escaparon de unas instalaciones de acuicultura y se introdujeron en Guadalquivir modificando notablemente el ecosistema que imperaba allí. Con esta situación, el debate está servido: ¿Es bueno introducir, o que se introduzcan, especies extrañas en un ecosistema diverso al suyo? ¿Cómo modifican las especies invasoras al ecosistema?

Para adentrase en este tema, el CSIC, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, ha realizado un estudio que muestra hasta qué punto es complejo el tema de las especies invasoras. Incluso para varios biólogos la introducción de especies en hábitats diferentes a los suyos constituye una de las principales causas de pérdida de biodiversidad en el mundo.



Si bien no se puede predecir exactamente lo que acontecerá en un ecosistema frente a las especies invasoras, el informe realizado ha marcado aspectos positivos y negativos, siendo estos últimos los más notorios.

Dentro de los aspectos positivos de la introducción del cangrejo americano en la cuenca de Guadalquivir debemos mencionar a un grupo de aves. Este conjunto de aves se ha habituado a capturarlo encontrando un alimento extra para ellas. Por esta misma razón, la población de aves que se alimentan con este cangrejo ha crecido considerablemente en los últimos años.

En la vereda opuesta, esta extraña especie en el hábitat de Guadalquivir ha generado varios disturbios. Por un lado, el cangrejo afectó a otras especies de vertebrados que se alimentaban con los mismos recursos que él, lo que generó un desequilibrio e hizo al ecosistema más simple: comida para el cangrejo-cangrejo-ave cangrejera. La mayor parte de la energía del ecosistema se concentra en forma de biomasa de cangrejo.

Según informa el estudio realizado, el 60% de los depredadores del ecosistema incluían al cangrejo americano en su dieta. Así, las especies que se alimentaban con él crecían en número, como el caso de las aves que mencionamos precedentemente cuya población se ha multiplicado por tres. Por el contrario, las aves herbívoras que no consumen cangrejo se han mantenido.

José L. Tella, uno de los profesionales participantes en el estudio en cuestión, afirmó que a pesar de algunos efectos positivos de la introducción del cangrejo, “su efecto neto sobre el ecosistema es seguramente negativo” por la alteración de la cadena alimenticia, la cual se ha vuelto más sencilla.

De este modo, el informe nos introduce en una situación que constituye un terreno resbaladizo ya que no hay mucha información al respecto, sobre todo acerca de los efectos a largo plazo que pueden desencadenar la introducción de especies extrañas a determinados ecosistemas.

Esto me recuerda al capítulo de los Simpson donde se muestra cómo un sapo (no recuerdo bien la especie pero el ejemplo se entenderá) se introduce en un hábitat que no es propio de él. Luego este se propaga y crece mucho, situación que motiva a buscar una solución. Allí aparece Skinner queriendo traer víboras que consuman al sapo, pero luego serán las víboras las que se propagaran, a lo que agrega que para ello se traerán monos… ¿Dónde termina la situación? ¿Qué es lo que se debería hacer?

Fuente: El Mundo
Foto: Cangrejo americano por sıɐԀ ɹǝıʌɐſ en Flickr

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...