La contaminación del aire puede provocar la muerte en los pacientes de ataques al corazón

Según los expertos, este sector tiene un 12% más de posibilidades de morir más jóvenes que el resto de los ciudadanos. Hay que evitar las ciudades con alta contaminación atmosférica, fábricas y centrales nucleares.

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Contaminación atmosférica en Los Ángeles

La Revista Europea del Corazón, European Heart Journal, especializada en la medicina cardiovascular, ha publicado un estudio británico en el que se demuestra que la exposición a contaminantes atmosféricos entre los supervivientes de ataques de corazón aumenta, de forma significativa, su probabilidad de muerte. La polución urbana puede ser muy perjudicial para este sector de la sociedad. Es, sin duda, un dato terrible y alarmante.

Las personas que han sufrido algún ataque de corazón y están expuestas a la contaminación del aire, según los expertos, tienen un 12% más de posibilidades de morir más jóvenes que el resto de los ciudadanos. El estudio revela que cada aumento de 10 microgramos de las partículas por metro cúbico, aumentó un 20% la tasa de mortalidad entre las personas de este sector.

Estudios anteriores ya habían vaticinado este gran peligro: la exposición a partículas contaminantes crea un mayor riesgo de muerte prematura y, por supuesto, de enfermedades cardíacas. A pesar de los estudios anteriores, no ha sido hasta ahora cuando se ha probado que la contaminación del aire es un factor de riesgo importante que puede conducir a la muerte entre los supervivientes de ataques de corazón.

¿La mejor solución? Alejarse de la contaminación atmosférica, es decir, de las partículas que contienen hollín y que permanecen en los pulmones. Además, hay que evitar alojarse en localidades que tengan fábricas y centrales nucleares.

En este sentido, no es lo mismo vivir en Inglaterra que en Gales. En Londres hay una gran concentración de partículas dañinas para el ser humano (14,1 microgramos por metro cúbico de aire), mientras que en el norte de Inglaterra hay una menor exposición. Un lugar más saludable para nuestro cuerpo. Los pequeños pueblos suelen ser mejor destino que las grandes ciudades, hay más naturaleza, granjas, cerdos, campos y nada de fábricas ni centrales nucleares. Un auténtico paraíso de tranquilidad.

Hay que elegir bien nuestra ciudad de residencia, ya que ese pequeño detalle puede marcar el resto de la vida. Entre los principales consejos es, llevar una vida saludable, apacible, respirar en lugares sanos que nos llenen de salud y evitar las centrales nucleares y las fábricas, Son muy contaminantes para los ciudadanos, pero más aún para los sobrevivientes de ataques de corazón. Puede costar mucho dejar lo que siempre ha sido tu ciudad, pero en ocasiones vale la pena. Y más si de ello depende una vida humana. No importa el destino, ni el lugar, si es una localidad ecológica y centrada en cuidar el medio ambiente. Una vida humana más saludable que, a la vez, contribuye al ecosistema.

FUENTE / ecologíaverde

FOTO /  steven.buss

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