Holanda pone en marcha una planta piloto de energía azul

Holanda ha puesto en marcha una planta de energía azul con la que quiere estudiar las posibilidades de esta energía alternativa. De momento, suministrará un centenar de casas.

Desupés de desarrollar los carriles bici de última generación, Holanda se acaba de apuntar otro tanto en la carrera por liderar el desarrollo sostenible. Holanda ha puesto en marcha una planta de energía azul, un proyecto piloto que trata de averiguar la capacidad real de esta energía alternativa que aprovecha la diferencia de ocncentración de sal entre las aguas marinas y de los ríos para generar electricidad.

Según fuentes de REDstackBV, la empresa encargada de supervisar el proyecto, su objetivo es mejorar la tecnología necesaria para producir energía azul hasta el punto que en 2020 sea rentable su comercialización. Las mismas fuentes apuntaron que algún día esta energía alternativa tendrá su propio mercado, y señalan que está disponible las 24 horas del día, mientras que la solar solo se puede producir cuando brilla el sol y la eólica depende del viento.

Detrás del proyecto están el Gobierno de Holanda y diferentes empresas del país, que lo financian de forma conjunta con la idea de mejorar el sistema. La Universidad de Twente también está involucrada en el proyecto, y una de sus investigadoras apunta a que, siendo realistas, en el futuro se podría generar la mitad de la demanda energética del país con este método, manteniendo siempre un caudal de agua mínimo que permita la vida de los peces y la navegación de los barcos en los ríos.

Por ahora, la prueba piloto tendrá una potencia máxima de 50 megavatios, suficientes para suministrar energía a un centenar de casas. La planta está situada en Afsluitdijk, una represa de los años 30 en la confluencia de la desembocadura de los ríos Rin y Mosa con el Mar del Norte. Holanda cuenta con las condiciones perfectas para este tipo de instalaciones, ya que dispone de un gran sistema de intercambio de agua costas-río.

La energía azul

La de Afsluitdijk no es la primera instalación de este tipo que se instala en Europa, ya que desde 2009 en Noruega se puso en marcha un experimento similar. La materia prima de esta energía son los iones cargados de energía positiva y negativa que contiene el sodio (la sal del agua del mar) que se enlazan a través de métodos artificiales para conseguir unas baterías naturales.

Dos filtros especiales con agua dulce y salada a cada lado hacen que, por una parte, entren los iones de sodio con carga positiva y por la otra los de cloro, con una carga negativa. Ahora solo queda esperar unos años para conocer el futuro de esta revolucionaria energía.

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