Hacienda cede ante los fabricantes de electrodomésticos

Hacienda ha cedido ante las compañías de electrodomésticos en el impuesto a los gases fluorados y modificará el impuesto que entrará en vigor el próximo año.

A partir del año que viene, España contará con un nuevo impuesto verde, que gravará los gases fluorados, aunque la nueva tasa ya ha provocado alguna polémica incluso antes de que se comience a aplicar. Los gases fluorados son los que se utilizan los grandes congeladores o frigoríficos y las neveras refrigeradas en las que se exponen los productos en frío, como las que encontramos en los supermercados; y fabricantes y distribuidores de electrodomésticos ya han mostrado su rechazo a este impuesto.

El ministerio de Hacienda no ha tardado en anunciar que se simplificará el funcionamiento de este nuevo impuesto, y que establecerá un coeficiente corrector sobre el gravamen durante 2014 para reducir el impacto fiscal de los contribuyentes afectados. Esta era una de las medidas aprobadas por el Gobierno en su última subida de impuestos, en el mes de junio, con la que pretende recaudar 4.700 millones de euros, de los que 340 vendrían de este impuesto medioambiental, aunque las modificaciones previstas podrían hacer que la cantidad recaudada descienda.

Durante el debate parlamentario de la tasa a los gases fluorados, Cristóbal Montoro, mistro de Hacienda, admitió que «es conocido que estos hidrocarburos halogenados, que han venido siendo utilizados en muy diferentes actividades y sectores, tienen un efecto bastante pernicioso, sobre todo por la dificultad de su destrucción en términos también de impacto del contenido de CO2». Mientras se tramita el Proyecto de Ley, el Gobierno introducirá las enmiendas necesarias para realizar las modificaciones del impuesto, explican desde el entorno del ejecutivo.

Una de las principales críticas hacia este impuesto a los hidrofluorocarburos (HFC) y el hexafluoruro de azufre (SF) giraban en torno a su complejidad, y procedían principalmente de las distribuidoras, que estimaban en torno a los 140 millones de euros la cantidad que tendrían que pagar por el nuevo impuesto. Tendrán que hacer frente a él empresas de diferentes ámbitos, como grandes superficies comerciales, locales de hostelería e incluso titulares de aparatos de aire acondicionado.

El nuevo impuesto llega a instancia de la Comisión Europea, que quiere reducir el uso de unos gases incluidos en el Protocolo de Kyoto y que contribuyen al calentamiento global; y los consumidores son los que deberán sufragarlo en último término. Además de los refrigeradores y en los aires acondicionados, los gases fluorados también están presentes bombas de calor, aerosoles, disolventes, agentes espumantes o en extintores de incendios, admeás de antiguos sistemas de protección contra el fuego.

Fuente: El País

Foto: Tobias Mandt

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