Greenpeace pide el fin de la era nuclear

Cuando se cumple un mes del terremoto y posterior tsunami de Japón, los datos sobre la central nuclear de Fukushima siguen siendo contradictorios y las reacciones antinucleares se suceden. La última es la de Greenpeace que se ha manifestado para pedir el fin de la era nuclear en nuestro país.

Cuando se cumple un mes del terremoto y posterior tsumani de Japón que ha provocado una de las mayores amenazas nucleares que se recuerdan después de Chernobil, varios grupos de activistas de Greenpeace han proyectado imágenes y mensajes antinucleares en todas las centrales españolas «para pedir el fin de la era nuclear, el cumplimiento del compromiso que tiene el PSOE al respecto y apostar definitivamente por un sistema energético suficiente, inteligente y cien por cien renovable».

Mensajes como ‘No más Fukushima’, ‘Peligro nuclear’ o ‘Danger’ han sido los protagonistas de esta particular cruzada contra las nucleares, que la ONG ha aprovechado también para advertir de los “peligros” que todavía se desconocen sobre el accidente de Fukushima, donde aseguran que sus análisis «demuestran que hay altos niveles de radiactividad en zonas densamente pobladas en el área de 40 kilómetros de radio de la central nuclear».

Central nuclear de Lemoniz. Imagen: Frobles para Wikimedia Commons

Pero concentrar la atención en los problemas que piden derivarse de Fukushima no ha sido el único objetivo de la organización , que ha manifestado que con esta «acción pacífica» pretende «llamar la atención sobre el funcionamiento peligroso de las centrales nucleares españolas» ya que, según ha añadido, «el parque nuclear español está al final de su vida útil y sufre graves problemas de seguridad».

Por ello, Greenpeace ha pedido que se incluyan toda una serie de pruebas en los llamados tests de estrés que se van a realizar a las centrales nucleares y ha recordado que está previsto que este martes se debata en el Congreso de los Diputados una Proposición No de Ley del PSOE sobre estas pruebas y el cierre de la central de Santa María de Garoña (Burgos), prevista para 2013.

Greenpeace también considera que, además de probar la resistencia de las centrales nucleares ante terremotos e inundaciones extremas, estas instalaciones «deben demostrar que son capaces de superar posibles ataques terroristas, sabotajes y ciberataques, así como el impacto de aeronaves o misiles».

Finalmente, la organización ecologista ha dado a conocer los resultados de sus análisis en el área situado fuera de la zona de exclusión que rodea a la central nuclear siniestrada de Fukushima y ha concretado que «han registrado niveles de radiación de 4 microsieverts por hora en un parque infantil de la cuidad de Fukushima, y de 2,8 microsieverts por hora en un santuario de Koriyama», por lo que han asegurado que van a solicitar al gobierno nipón que proceda a la evacuación de las mujeres embarazadas y los niños de las zonas de alto riesgo de la ciudad de Fukushima y Koriyama.

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