Francia bonificará ir a trabajar en bici

Francia ha anunciado un ambicioso plan para reducir a la mitad su consumo energético de aquí a 2050, que incluye la bonificación del uso de la bici a los trabajadores.

Francia parece haber abanderado la lucha contra la contaminación ambiental en Europa. Si tras vivir un grave episodio de contaminación el pasado mes de marzo París diseñó un plan para reducir el tráfico rodado, ahora ha sido el propio presidente François Hollande el encargado de presentar ante la Asamblea Nacional un proyecto de Transición Energética. Se trata de un ambicioso plan de ahorro de energía en los próximos años cuya medida más llamativa es bonificar a los franceses que vayan en bici al trabajo.

La idea es que las empresas paguen unos 25 céntimos por kilómetro recorrido a sus trabajadores -aunque el precio no se ha concretado-, a cambio de pagar menos por las cotizaciones sociales. Además, todas las empresas que superen el centenar de trabajadores deberán fomentar el transporte público, la bicicleta o el compartir coche entre los empleados, e incluso deberán presentar un plan en el que se refleje su estrategia para reducir el uso del coche privado entre sus empleados.

El plan de Hollande incluye la prohibición del uso de bolsas de plástico desde enero de 2016, una medida que otros países europeos como España o Reino Unido tomaron hace tiempo. Sin embargo, el presidente galo ha ido un paso más allá en su lucha contra los productos de plástico, y también ha decidido prohibir el uso de platos o cubiertos de plástico a partir de 2020. Otra de las medidas destacadas son los cheque-energía para hacer más eficientes medio millón de edificios al año desde 2017.

Hollande también quiere impulsar las renovables con la instalación de 7 millones de puntos de recarga para coche eléctricos -a día de hoy solo hay 10.000-, y espera que las energías verdes supongan el 40% del consumo en Francia en 2050. También pretende reducir en un 30% el uso de los combustibles fósiles en un plazo de 15 años; y la ley, aprobada con 314 a favor y 219 en contra, incluye la coexistencia con una energía nuclear que no cambiará su situación actual.

Sin lugar a dudas, se trata de un ambicioso plan que reducirá a la mitad del consumo energético francés en 2050. Ahora, el Senado deberá refrendar el apoyo de la Asamblea Nacional, por la que volverá a pasar antes de recibir el visto bueno definitivo. Sus detractores critican los 10.000 millones de euros que costará el plan en los primeros tres años, aunque Ségolène Royal, ministra de Ecología, Desarrollo Sostenible y Energía gala, asegura que permitirá crear 100.000 empleos y reducir la factura energética.

Vía: El País

Foto: Jean-François Gornet

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