Europa quiere que los coches reduzcan sus emisiones

Irlanda ha conseguido que Europa apruebe un plan por el que se limitarán las emisiones de dióxido de carbono de los coches, uno de los agentes contaminantes de las ciudades.

Irlanda ha ocupado la presidencia de turno de la Unión Europea este último semestre, y ha hecho de la lucha contra el cambio climático uno de los ejes de un mandato que, por otra parte, no suele derivarse en grandes medidas. A mediados de abril comenzó a perfilar los objetivos energéticos de cara a la década de 2020, en los que pedía «ambición» a sus socios europeos, y ahora, con su presidencia a punto de agotarse, ha propuesta la reducción de las emisiones de los coches.

El uso del coche privado representa un enorme gasto energético en Europa, ya genera una gran cantidad de emisiones a la atmósfera. Según WWF, los coches consumen el 15% de la energía que se demanda en España, y el 40% de emisiones vienen del tráfico urbano, por lo que pude unas ciudades más sostenibles. Para ello recomienda impulsar el uso del transporte público, la bicicleta o los desplazamientos a pie en detrimento del automóvil, que deben reducir su presencia en las urbes. Además de mejorar el medio ambiente, acabaría con problemas como los atascos y reduciría el tiempo de viaje, además de mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

Por eso, Irlanda ha anunciado que el Parlamento Europeo y el Consejo Europeo han llegado a un acuerdo donde se definen las diferentes modalidades de emisiones a las que podrán acogerse los fabricantes de automóviles. El objetivo del plan irlandés es que ningún coche que se fabrique pueda emitir más de 95 gramos de dióxido de carbono por kilómetro.

Para Phil Hogan, ministro irlandés de Medio Ambiente, el acuerdo persigue un equilibrio entre los objetivos medioambientales y los criterios económicos, y no dudó en calificarlo como una forma de luchar contra el cambio climático que también permitirá ahorrar a los consumidores. El responsable del medio ambiente irlandés está convencido de que también servirá para crear nuevos puestos de trabajo, ya que representará un impulso para la innovación y la competitividad de la industria automovilística europea.

El acuerdo, que podría resumirse en un impulso hacia una economía competitiva y con bajas emisiones de dióxido de carbono, lleva aparejada la creación de los «supercréditos», una herramienta que nace con el objetivo de que los fabricantes de coches desarrollen unas tecnologías que emitan niveles de carbono muy reducidos. A largo plazo, el plan se propone reducir las emisiones de dióxido de carbono durante toda la vida útil del vehículo.

Fuente: Ecología Verde

Foto: Simone Ramella

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