Europa prohíbe los termómetros de mercurio

La Unión Europea ha prohibido la fabricación y venta de termómetros de mercurio en su territorio debido a sus riesgos para la salud humana y el medio ambiente.

¿Quién no se ha tomado la temperatura con un termómetro de mercurio cuando estaba enfermo? Es una escena que seguramente nos lleve al pasado, pero que difícilmente no se vuelva a repetir salvo que conservemos uno de estos termómetros en casa. La razón, la prohibición de la fabricación y la venta de termómetros de mercurio en los 28 países de la Unión Europea que acaba de entrar en vigor debido a los riesgos para la salud de las personal y los peligros medioambientales que tiene el mercurio.

Margaret Chan, directora de la Organización Mundial de la Salud, explicaba a finales del año pasado que el mercurio se encuentra entre los 10 productos químicos «de mayor preocupación para la salud pública». Chan lanzó esta advertencia en la presentación de la iniciativa ‘Salud libre de mercurio en el año 2020’, y añadió que el mercurio se dispersa y permanece en los ecosistemas generación tras generación.

Entre sus efectos están los problemas de salud o discapacidad intelectual para las poblaciones expuestas. En vez de degradarse, el mercurio se dispersa contaminando el entorno y llegando fácilmente a la cadena alimentaria. Por ejemplo, si lo tiramos a la basura o a un vertedero es fácil que acabe en el mar, donde se acumula en los peces. Cuanto más grandes, más mercurio -y otros metales tóxicos- acumulan, por lo que no debe sorprendernos que los mejillones o el pez espada sean las especies que más metales tóxicos acumulan.

La prohibición de su fabricación y su venta no supone que tengamos que tirar nuestro termómetro de mercurio, si todavía tenemos uno en casa. Pero si decidimos deshacernos de él, ya hemos visto que no hay que tirarlo a la basura, sino que debemos depositarlo en un punto limpio. En caso de que se nos rompa un termómetro de mercurio no hay que preocuparse en exceso, ya que la cantidad que contienen de este metal es muy pequeña; aunque deberemos tomar algunas medidas de prevención.

Por ejemplo, evitar que los niños o animales lo ingieran y llevarlos al médico o veterinario si lo hacen. Tampoco debemos aspirarlo o barrerla, porque las bolitas se harán más pequeñas, sino que debemos recogerlo con celo o papel. Hay que evitar tocarlo utilizando guantes desechables, ventilar bien la habitación para no inhalarlo y no utilizar productos de limpieza, como los que tienen amoniaco, para que no se desprendan más compuestos tóxicos.

Via: ABC

Foto: Malkav

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