Europa, dividida en la lucha contra el cambio climático

Los países de Europa del Este como Polonia o la República Checa encabezan la oposición al objetivo europeo de reducir en un 40% las emisiones de CO2 en 2030 respecto a 1990.

Todo parecían buenas noticias cunado la Unión Europea anunció sus objetivos climáticos de aquí a 2030, que incluso contaron con el apoyo de la ONU. Sin embargo, al calma ha durado poco y en la reciente reunión de ministros de Medio Ambiente de los 28 se volvieron a reproducir las tensiones internas entre los socios comunitarios sobre el objetivo de reducir en un 40% las emisiones de 2030 respecto a las de 1990 en el conjunto de la Unión Europea, en lugar de en cada país como marcaban los objetivos anteriores.

Hay dos grandes bloques enfrentados, que geográficamente podríamos dividir entre los países del oeste y los del este, o en los países con más años en la unión Europea y los que se han incorporado en los últimos años, entrado ya el siglo XXI. En el primer bloque, los países favorables a cumplir con la reducción del 30% que se anunció a finales de enero aparecen países como Alemania, Francia, Portugal, Suecia o Dinamarca, y también podríamos añadir a España en este primer grupo.

Como dijo la ministra de Medio Ambiente sueca, Lena Ek, asumir este compromiso permitiría a la Unión Europea llegar en una posición sólida a la crucial cumbre del clima de París 2015, en la que deben alcanzarse acuerdos internacionales sobre la reducción de emisiones. En cambio, el bloque de países liderados por Polonia o la República Checa critican que esos recortes perjudicarían a la industria, base de sus economías, y abogan por esperar a conocer la posición de países como Japón o los Estados Unidos.

Algunos de ellos pidieron que la Unión Europea destine fondos para ayudarles a su adaptación para cumplir los futuros límites de emisiones. La división también llegó a la ratificación de la segunda parte del Protocolo de Kioto (2013.2020), bloqueada por países como Polonia, aunque fuentes comunitarias explican que este veto no es ningún contratiempo porque los objetivos europeos de reducción de emisiones de CO2 se han trasladado al ámbito internacional.

Mientras, la recién nombrada ministra de Medio Ambiente española, Isabel García Tejerina, defendió el compromiso de España con la reducción de un 40% de las emisiones. Sin embargo, la ministra española añadió que para cumplir con esa Europa debería mejorar el mercado interior de la energía. García Tejerina también recordó a los socios comunitarios que Europa tiene que mejorar las interconexiones energéticas, un gran problema en la Península además del norte y el este europeo.

Vía: EFEverde

Foto: StartAgain

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