El Gobierno quiere reabrir Garoña

Mientras las nucleares reducen su importancia en todo el mundo, el Gobierno quiere reabrir Garoña y estudia alargar la vida de las centrales hasta los 60 años, como piden las eléctricas.

Garoña cerró sus puertas el pasado verano, un cierre que en teoría supondría el fin de la central nuclear más antigua del país, inaugurada en 1971. Sin embargo, el Gobierno podría permitir la reapertura de la nuclear burgalesa con el argumento de que Garoña no se cerró por razones de seguridad. El Ejecutivo prepara un real decreto que permita a Nuclenor, propietaria de la central, retomar la actividad en Garoña; aunque detrás de esta decisión están las presiones de las eléctricas.

Desde las compañías eléctricas han pedido a Industria que alargue el funcionamiento de las centrales nucleares hasta los 60 años. El Gobierno se ha puesto manos a la obra para complacerlas, en especial a Iberdrola, dueña de seis de los siete reactores que hay en España, aunque todavía no ha dado con la tecla. En su día ya ofreció cinco años de prórroga a Garoña, aunque Nuclenor decidió cerrar la planta debido a los nuevos impuestos y a las medidas de seguridad que debería introducir fruto del accidente de Fukushima.

Prorrogar durante cinco años la actividad de Garoña no hubiese compensado la importante inversión que tenía que hacer Nuclenor, por lo que el Gobierno, firme en su posición pronuclear, quiere facilitarles las cosas. Pese a la demanda de las eléctricas, las centrales nucleares no tienen una vida útil determinada de antemano. El PSOE lo situó en 40 años, pero un pacto con CiU eliminó esta cifra; y ahora el Consejo de Seguridad Nuclear evalúa las centrales y renueva periódicamente las autorizaciones.

Una de las opciones que tiene sobre la mesa el Gobierno es sacar adelante una ley que amplíe la vida de los nucleares 10 o 20 años, lo que blindaría su futuro. El Gobierno podría introducir cláusulas inasumibles en forma de indemnización si un gobierno de otro partido decide cerrar las plantas. Elija la opción que elija, sería extraño que se alargue la vida de las nucleares cuando el sector eléctrico está sobredimensionado, con una producción excesiva de potencia eléctrica, lo que repercute en un recibo más caro.

Los expertos señalan que lo lógico sería tratar de reducir la sobredimensión del mercado eléctrico, ya que las nucleares impiden el desarrollo de las plantas de gas de ciclo combinado, de las que el 90% están paradas pese a seguir cobrando la compensación del peaje de respaldo. A escala mundial, las nucleares tan solo producen el 11% de la energía que se consume. De los 70 reactores que se están construyendo en el mundo, 53 están en China, Rusia, Estados Unidos y la India.

Via: La Vanguardia

Foto: M.Peinado

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