El día que las serpientes invadieron Saint-Pierre

Como si se tratara de un cuento de Ciencia Ficción o, ¿por qué no?, un capitulo de Los Simpson (todos recordarán cuando todos los ciudadanos de Springfield salen a cazar serpientes con sus bastones) hubo un día en el que las serpientes venenosas invadieron una ciudad. ¿No me creen? Continuemos…

Bothrops lanceolatus

Bothrops lanceolatus

Como si se tratara de un cuento de Ciencia Ficción o, ¿por qué no?, un capitulo de Los Simpson (todos recordarán cuando todos los ciudadanos de Springfield salen a cazar serpientes con sus bastones) hubo un día en el que las serpientes venenosas invadieron una ciudad. ¿No me creen? Continuemos…

Era el año 1902 cuando en Saint-Pierre, la principal ciudad de la isla del Caribe Martinica en la época, el 25 de abril, el Volcán Monte Pelée erupcionó.

Cuando un volcán revive, alguno de sus efectos pueden ser mortales, como es el caso del flujo piroclástico. Este flujo es una mezcla de gases, rocas y cenizas, que alcanzan temperaturas de entre 100-800ºC y que, a una muy elevada velocidad, descienden desde la cima.

Cuando lo hacen arrasan con todo lo que se atraviesa. Capaces de desplazarse sobre la superficie del mar, este flujo es un arma letal. Incluso el aire a su alrededor también lo es, ya que quema lo que lo rodea y se envenena.

Producto de la erupción de este volcán y de su flujo piroclástico, a modo de supervivencia, cientos de serpientes, el 3 de Mayo de 1902,  invadieron la ciudad, dejando su hábitat natural.

Estas serpientes, denominadas Bothrops lanceolatus, una especie única desarrollada en la isla de Martinica, eran de casi dos metros de largo y totalmente venenosas. Su poder era tan grande que animales y personas que se interpusieron terminaron muertos. Y aunque soldados y gatos gigantes de Martinica lograron matarlas, las serpientes dejaron un saldo de 50 personas muertas durante su presencia.

Si bien lo que nos interesaba contar era el hecho de las serpientes, no vamos a dejarlos sin el final de la historia.

Cinco días más tardes a que las serpientes invadieran Saint-Pierre, el 8 de Mayo, el volcán, que continuó funcionando, desprendió aún más flujo piroclástico y desbastó a toda la ciudad. Sí, así como lo leen, de los 29.000 habitantes que eran parte del territorio, solo tres sobrevivieron con historias increíbles.

Para entender un poco la magnitud de este fenómeno, les dejo las declaraciones de uno de los tres sobrevivientes, Léon Compere-Léandre:

“Sentí el horrible golpe del viento, la tierra comenzó a temblar, y el cielo se oscureció de repente. Me metí en casa, con gran dificultad subí los tres o cuatro escalones que me separaban de mi habitación y sentí cómo mis brazos y piernas se abrasaban, así como mi cuerpo. Me tiré debajo de una mesa. En ese momento otras cuatro personas entraron a refugiarse en mi cuarto, gritando de dolor, aunque no parecían tener signos de quemaduras. Diez minutos después, murió la pequeña Delavaud, de unos 10 años. Los otros tres se quedaron en la habitación. Yo fui al cuarto del padre Delavaud, que estaba vestido y tumbado sobre la cama, muerto. Perdí el conocimiento para recuperarlo una hora después. Vi que el tejado estaba ardiendo. Con las fuerzas que me quedaban y a pesar de estar lleno de quemaduras, salí corriendo de allí hacia el pueblo de Fonds-Sait-Denis a seis kilómetros de Saint-Pierre.”

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