El aumento de los tornados en EE.UU

Hace algunos días, en cuestión de 24 horas, al menos 80 tornados arrasaron varias zonas de Indiana, Ohio, Kentucky y Alabama, en Estados Unidos. Dejaron atrás una cuarentena de muertos y unos paisajes totalmente devastados. Pero también una sospecha: ¿Puede que haya cada vez más tornados? Parece que sí, y no sólo porque las estadísticas así lo revelen. Varios científicos sostienen que el cambio climático está favoreciendo las condiciones necesarias para su formación. Con todo, los expertos creen que en nuestro país no hay que preocuparse, ya que no se dan las circunstancias para que se produzcan fenómenos tan violentos.

Efectos de un tornado

Efectos de un tornado

Por mucho que los Estados afectados estuvieran en una zona conocida popularmente como el corredor de los tornados, las cifras de la semana pasada no son normales. Según el gobierno, la ola del pasado viernes se tradujo en un número de tornados superior al que normalmente se registra durante todo el mes de marzo. Algunos científicos expertos en el clima creen que la llegada de estas tormentas antes de lo habitual se hará cada vez más frecuente a medida que el planeta se vaya calentando progresivamente. «Si la primavera se va avanzando una semana o dos, al final la temporada de tornados comenzará en febrero en vez de esperar hasta abril», explicaba hace poco un climatólogo del Centro Nacional de Investigación Atmosférica, cerca de Las Vegas.

Los tornados son uno de los fenómenos meteorológicos más violentos que existen a escala local. Para formarse necesitan una fuerza de grandes dimensiones y que forme una tormenta muy fuerte. Además, el encuentro de una masa de aire caliente y húmedo con una de frío y seco formará unas corrientes internas dentro de la nube que generarán una atracción del aire caliente hacia él. Los vientos cálidos convergerán en sentido ascendente rotatorio y formarán una columna que, finalmente, tocará tierra. El vórtice de la manguera es la parte más estrecha y, por tanto, es donde los vientos circulan a mayor velocidad. Suele tener entre 75 y 100 metros, aunque se han dado casos de más de un kilómetro.

«Las velocidades de los vientos dentro de un tornado no se pueden medir con aparatos, porque no hay ninguno capaz de resistir tanta fuerza, y se calculan por los destrozos que hacen», explica el catedrático en física de la meteorología de la Universidad de Barcelona. El profesor deja claro que el corredor de los tornados tiene unas condiciones excepcionales para favorecerlos, ya que «tiene grandes llanuras donde las masas de aire del sur, procedente del golfo de México, muy cálido y saturado de humedad, se encuentran con las que vienen de Canadá y que están a decenas de grados por debajo «.

De hecho, el año pasado, entre abril y mayo, unas 500 personas perdieron la vida tras el paso de cerca de 600 tornados por una decena de estados a lo largo del centro y el sureste del país. Aquella ola fue la segunda más mortífera en EEUU.

Un estudio del científico de la Universidad de Nueva York, concluye que cada vez habrá más días al año con las condiciones necesarias para la formación de tornados, y también más áreas que puedan resultar afectadas. «Es lógico que sea así. Individualmente, no podemos atribuir un tornado al cambio climático, pero estadísticamente sí queda claro que hay más y por qué. Si sube la temperatura, sube el vapor de agua en el aire y, por tanto, también la liberación de energía que hay en las tormentas «.

Barcelona: PhotoJunkie!

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