Desilusión luego de Copenhague

Copenhague finalizó y ¿Qué podemos decir? Lamentablemente, poco, muy poco. Veamos que ha dejado esta Cumbre, más allá de la desilusión de muchas personas que buscamos medidas concretas para mejorar la salud del medio ambiente.

Muchas expectativas son las que se crearon en torno a la Cumbre de Copenhague. Y no es para menos. Allí se iba a discutir sobre un acuerdo que de continuidad al Protocolo de Kyoto, comprometiéndose todos los participantes a reducir las emisiones de CO2, y minimizar los impactos por el cambio climático.

Desilusión luego de Copenhague

Desilusión luego de Copenhague

Ahora bien. Copenhague finalizó y qué podemos decir. Me encantaría poder estar escribiendo este post feliz, con información que ayude concretamente a mejorar la salud del medioambiente. Pero la realidad no es así. Considero que al igual que yo, muchas personas se sienten “desilusionadas” por lo dejó la Cumbre de Copenhague.

Y pasando directamente a lo que han dejado estos largos días de negociaciones entre los  países participantes, solo les debo contar de un mínimo acuerdo sobre el cambio climático. Así es, un acuerdo básico y parcial que tuvo como protagonistas principales a Barack Obama, presidente de Estados Unidos, al primer ministro chino, Wen Jiabao, al primer ministro indio, Manmohan Singh, al mandatario de Brasil, Lula Da Silva, y a Jacob Zuma, presidente sudafricano.


Este acuerdo celebrado por Estados Unidos, China, India, Brasil y Sudáfrica, incluyendo a algunos países más que han firmado a último momento, fue calificado por Obama como significativo, pero insuficiente. Pero sincerémonos, este acuerdo entre países industrializados y economías emergentes, el cual NO es vinculante (es decir que no es obligatorio), ¿es significativo? Más bien es decepcionante y desilusionador.

Este pobre acuerdo prevé ayudas económicas para los países que no puedan enfrentar por si mismos las medidas para minimizar los efectos del cambio climático. Pero deja para el año 2010, en una reunión en México,  el establecimiento de los objetivos de reducción de CO2, el cual es el gas en cuestión del calentamiento global, y era primordial establecerlo en esta reunión en Copenhague.

Entre las principales pujas que se dieron en esta cumbre, las cuales han sido importantes para la imposibilidad de acuerdos concretos, podemos citar a las posturas diferentes, y bien marcadas, de China y Estados Unidos.

Por un lado, China se negaba rotundamente a algún acuerdo que permita a potencias extranjeras revisar y auditar sus emisiones de gases de efecto invernadero. Mientras que Estados Unidos rechazaba cualquier acuerdo que no establezca un sistema transparente, pero al mismo tiempo tampoco mencionaba o mostraba una postura de minimizar sus propias emisiones de gases.

Para concluir, retomando el acuerdo celebrado a último momento, no puedo obviar el procedimiento que se ha tomado, el cual deja mucho que desear. La Presidencia renunció a la unanimidad (que todos estén de acuerdo) que se establece para estos encuentros de la ONU, y como una salida de escapatoria, ha establecido que este acuerdo saldrá como una “nota informativa”, aclarando los países que lo rechazan.

Siento una gran desilusión, pero no pierdo las esperanzas de que nosotros podamos seguir haciendo algunos cambios para un mundo mejor.

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