Desertización: ¿un problema real?

En los últimos años hemos presenciado disminución del caudal de los ríos. El cambio climático y el derroche de agua que estamos haciendo, ha provocado que muchas zonas estén al borde la desertización.

En los últimos años hemos presenciado disminución del caudal de los ríos. El cambio climático y el derroche de agua que estamos haciendo, ha provocado que muchas zonas estén al borde la desertización. El Río Colorado en EEUU, el Indo en Pakistán o el Ganges en Bangladesh, son algunos de los muchos ejemplos que encontramos hoy en día. Además de las fuentes de agua subterráneas, las cuales han sufrido también los estragos de la mano del hombre.

¿Estamos al borde de la desertización?

¿Estamos al borde del desastre? Todo esto no lleva a pensar que sí. Aunque en realidad, si lo pensamos, el consumo de agua en muchas ocasiones significa su evaporación. Por lo que vuelve a la atmósfera en forma de vapor y tarde o temprano, volverá a la superficie de la Tierra en forma de lluvia, por lo que nuestros recursos no deberían verse tan minado.

Sin embargo, es aquí donde se encuentra el problema, la distribución del agua no se realizado de forma igualitaria. Siempre lloverá en algunos lugares más que en otros, y en muchas ocasiones, lloverá en lugares que tendrán menos necesidades que otros. La insuficiencia de agua no es la misma en todas partes.

¿Cuál podría ser la solución entonces? La respuesta a esta pregunta podría ser su redistribución hacia aquellas zonas más necesitadas, pero esto es totalmente inviable no sólo porque implicaría la movilización de grandes cantidades de agua; sino porque también implicaría un gran gasto de energía. Por tanto, la solución se convertiría en un problema más, ya que no estaríamos ayudando a paliar el cambio climático, sino todo lo contrario. Si no encontramos fuentes energéticas lo suficientemente limpias y que sean capaces de producir grandes cantidades de energía; este plan no se puede llevar a cabo.

Además hemos de tener en cuenta los ecosistemas de cada zona. No podemos olvidar todos los organismos que viven en ríos, lagos y mares; al fin y al cabo son lo más perjudicados por la desertización. Los peces no pueden vivir sin agua. Por ello, la pesca en determinadas zonas se ha visto gravemente perjudicada, la población de los ríos y mares es cada vez menor y si además añadimos a la contaminación, el problema se agrava.

Por lo que la mejor solución es administrar el agua y su consumo de una manera prudente; derrochando lo menos posible. Y ser conscientes que la mayoría del agua es salada y la proporción de agua dulce cada vez es menor sobre todo por la fusión de los casquetes polares.

Imagen: Fotopedia

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