Convierte una botella de cerveza en un vaso

Un trozo de cuerda, combustible líquido, un mechero y papel de vidrio es todo lo que necesitas para convertir un botellín de cerveza en un vaso.

Reducir, reciclar y reutilizar. Son las famosas tres erres del reciclaje, de las que hemos hablado en infinidad de ocasiones en Desarrollo Sostenible, aunque hoy solo lo haremos de las dos últimas, reciclar y reutilizar. Siempre hemos dicho que los productos de vidrio se deben reciclar en el contenedor verde, aunque hoy haremos una excepción con las botellas de cristal, como los botellines de cerveza que tanto se consumen estos días y a los que podemos darles una segunda vida como vasos.

Se trata de un proceso bastante simple, que todos podemos hacer en casa, y para el que tan solo necesitaremos un trozo de cuerda, combustible líquido, un mechero, papel de vidrio y, como no podía ser de otra manera, la botella de vidrio vacía (o botellas, si queremos hacernos la vajilla entera).

  1. Lo primero de todo es atar la cuerda en el espacio que queda entre la etiqueta y el cuello de la botella.
  2. Cuando tenemos la cuerda a la medida de la botella, hay que quitarla -por el cuello, sin deshacer el nudo en ningún momento- e impregnarla con el combustible líquido.
  3. Con la cuerda bien mojada en combustible, la volvemos a poner entre la etiqueta y el cuello de la botella. Entonces, ponemos la botella en posición horizontal y con el mechero hacemos que la cuerda se queme, mientras giramos la botella. En menos de 10 segundos, el cuello de la botella se romperá. Este tercer paso debemos realizarlo con mucho cuidado para no quemarnos con el mechero ni cortarnos con la botella una vez rompamos el cuello.
  4. Para acabar de separar el cuello del resto de la botella, hay que ponerla bajo un grifo con agua fría. El cuello y la cuerda caerán, y en las manos nos quedará el cuerpo de la botella, que a la postre será el vaso.
  5. Finalmente, para alisar el borde de la botella y evitar cortarnos al beber, hay que pasar el papel de cristal hasta que el borde esté completamente liso y ya no resulte peligroso.

Una vez llegados a este punto, es el momento de disfrutar de nuestro nuevo vaso, aunque antes sería recomendable limpiarlo bien. Con ellos seguro que sorprendemos a nuestros invitados, y de paso nos permitirá ahorrarnos comprar vasos nuevos. Además, generaremos menos residuos al no tirar la botella entera a la basura. En esta página web encontramos los pasos explicados con dibujos y un nada despreciable resultado final.

Foto: Roberto Cacho

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