Contaminación Sonora.

La contaminación acústica, que se define como el excesos de sonido en un ambiente determinado, que puede llegar a alterar las condiciones de funcionamiento normal de los seres vivos al interior del mismo. Tal vez por el hecho de que no se ve, o no se acumula, la contaminación acústica o sonora no se le da la importancia que a las otras sí; pero la verdad es que su existencia contrae graves problemas para los seres que viven en el medio contaminado.

La contaminación se puede definir como la introducción de algún agente (químico, físico o energía) en un medio, que trae como consecuencia el deterioro parcial o total del medio afectado. Uno de los casos de contaminación más conocidos e importantes, es por su puesto la contaminación ambiental, la que se deriva de la presencia de algún o algunos agentes químico, físico, biológico o energético, que contraiga consecuencias para el buen funcionamiento del medio ambiente.

Bajo ese marco, una de las contaminaciones que más afectan la vida, pero de la que menos parece haber conciencia es la contaminación acústica, que se define como el excesos de sonido en un ambiente determinado, que puede llegar a alterar las condiciones de funcionamiento normal de los seres vivos al interior del mismo. Tal vez por el hecho de que no se ve, o no se acumula, la contaminación acústica o sonora no se le da la importancia que a las otras sí; pero la verdad es que su existencia contrae graves problemas para los seres que viven en el medio contaminado.

Como ejemplo de lo anterior, podríamos decir que el ruido causado por las actividades económicas normales del ser humano, son agentes contaminantes del medio en el que vivimos. Ya sea los sonidos del tráfico, las industrias, la música, o el bullicio de las personas, la constante exposición del ser humano a ese tipo de sonidos excesivos, puede contraer efectos negativos para la saluda física y mental de cualquiera.

Según algunos estudios que se han hecho en la Unión Europea, existen en el mundo 80 millones de personas que están expuestos diariamente a niveles de ruido ambientales que están por encima de los 65 dBa, mientras que hay otros 170 millones que viven en niveles más altos de 55dBa. Todo esto a pesar de que la Organización Mundial de la Salud considera que el nivel que el ser humano puede tolerar, llega hasta sólo 50dBa.

Una de las consecuencias más dramáticas para un ser humano, causada por la contaminación sonora, es lo que se conoce como socioacusia, que es la perdida de la capacidad auditiva del hombre, como consecuencia de la permanencia de manera prolongada a fuertes sonidos. Adicional a esto, sí la persona se encuentra en la posición de escuchar un fuerte sonido, con niveles de más de 160 dBa, se podrá causar un fuerte deterioro en el tímpano, lo que hará que su capacidad auditiva quede sumamente disminuida, o totalmente inexistente.


Técnicamente hablando, podríamos decir que la contaminación sonora puede causar el  “Desplazamiento permanente del umbral de audición” o el  “Desplazamiento temporal del umbral de audición”. El primero de estos es la elevación del umbral producida por la presencia de un ruido, lo que quiere decir que se nos hace más difícil escuchar que antes, dado que nos hemos expuesto a algún nivel de sonido contaminante. Sin embargo, una vez nos hemos apartado del agente contaminante, recuperamos el nivel normal.

Por otro lado, el desplazamiento permanente del umbral de audición es prácticamente lo mismo, solo que un grado más avanzado de complicación. Debido a la exposición constante a un ruido cualquiera, la capacidad auditiva se hace cada vez más complicada de recuperar, llegando a tener una total pérdida de la sensibilidad auditiva. Uno de los elementos que más relacionados están con el desplazamiento permanente del umbral de audición es la presbiacucia, que es la pérdida del sentido del oído como consecuencia de la edad.

No obstante la gravedad de lo dicho hasta aquí, la verdad es que las consecuencias de la contaminación sonoro no son meramente físicas, sino que también traen consecuencias psicológicas y fisiopatológicos. Entre las primeras tenemos la dilatación de las pupilas y parpadeo acelerado, la agitación respiratoria, aceleración del pulso y taquicardias, el Aumento de la presión arterial y dolor de cabeza y la menor irrigación sanguínea y mayor actividad muscular.

Cuando la contaminación auditiva se produce en los hombres de manera más grave, las consecuencias son peores y mucho más peligrosas: la disminución de la secreción gástrica, gastritis o colitis; el aumento del colesterol y de los triglicéridos, con el consiguiente riesgo cardiovascular llegando al grado de tener problemas cardiovasculares, arteriosclerosis o problemas coronarios; los ruidos fuertes y súbitos pueden llegar a causar hasta un infarto y el aumento la glucosa en sangre y en los enfermos de diabetes, la elevación de la glucemia de manera continuada puede ocasionar complicaciones médicas a largo plazo.

Así mismo, es evidente que el alto sonido afecta de manera considerable el estado mental de las personas, causándoles desde estrés hasta dolores de cabeza. Sin embargo, en altos niveles de contaminación, las enfermedades pueden llegar a causar problemas tales como insomnio y dificultad para conciliar el sueño, fatiga, irritabilidad y agresividad, histeria y neurosis, aislamiento social, falta de deseo sexual o inhibición sexual.

Como una respuesta natural a estos problemas, a nivel mundial se han venido haciendo esfuerzos para controlar las emisiones de sonido, con tal de evitar estos males médicos tan terribles para el hombre y la sociedad. No obstante lo anterior, la verdad es que todavía no hay un cuerpo académico muy claro y conciso sobre la problemática general de la contaminación sonora, por lo que los avances en ese sentido son de carácter más preventivo que cualquier otra cosa.

De los elementos más importantes que existen en la actualidad para evitar los efectos de la contaminación sonora están los tapones auditivos, que permiten disminuir en hasta 20 dBa los niveles de emisiones de sonido, lo que permite reducir considerablemente la exposición y efectos de la contaminación sonora. Es el más usado y eficaz por ahora. No obstante, deberíamos promover el uso de otras herramientas que ayudan a solucionar las consecuencias de la contaminación sonora.

Una de las que sin duda alguna son más favorables e interesantes, son los materiales absorbentes, los que sirven como elementos que ubicados estratégicamente tienen la capacidad de capturar el sonido que no es bueno para la salud. Ya sea por medio de los resonadores fibrosos, fibra de vidrio y poliuretano de célula, la característica más importantes de estos elementos es la captura de las ondas sonoras y la transformación de estas en energía aerodinámica, termodinámica o calor.

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