China crea un impuesto sobre el carbono

China aprobó a principios de año un impuesto sobre las emisiones de dióxido de carbono que no se ha aplicado por sus posibles efectos en el crecimiento económico del país.

Seguro que si pensamos en los países más contaminantes del mundo, uno de los primeros que nos viene a la cabeza es China. El gigante asiático aparece a menudo como ejemplo de crecimiento poco -o nada- sostenible, y no es extraño que se produzcan problemas por la mala calidad del aire en las grandes ciudades. Incluso de cara a los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 fue uno de los temas más comentados. Una de las iniciativas para hacer frente a las enormes emisiones de dióxido de carbono es crear un impuesto que las grave.

Parece claro que China renuncia a reducirlas directamente, lo que lentificaría el gran ritmo de crecimiento económico del país, pero el gobierno chino también es consciente de problema ambiental y de salud que provoca la polución, especialmente en grandes ciudades como Pekín, Urumqi o Chongqing. No en vano, siete de las 10 ciudades más contaminadas del planeta son chinas. Pese a ello, sus emisiones no dejan de crecer, y es el país que más contribuye a aumentar los efectos del cambio climático.

Con la reducción de misiones y el decrecimiento económico descartados, la opción de las autoridades chinas pasa por la eficiencia energética y las renovables, una opción que de momento no parece suficiente para garantizar el desarrollo del país a los mismos niveles, al menos a corto plazo. La aplicación de una tasa sobre las emisiones de dióxido de carbono parece ser la solución intermedia que han encontrado. Países como Australia ya la aplican, mientras que en Europa los países que superan el límite también tienen que pagar por sus emisiones. Aunque la cosa no es tan simple.

El Gobierno chino aprobó su aplicación a principios de año, pero todavía no se ha convertido en realidad. La controversia sigue en los posibles efectos que pueda tener sobre el crecimiento económico, y el Gobierno de Pekín está dividido. La idea era aplicar un impuesto que iría de los 5 a los 10 yuanes (0’63 a 1’26 euros) por tonelada de dióxido de carbono procedente de los combustibles fósiles emitida a la atmósfera. Según los científicos chinos, la medida no surgirá efecto si el impuesto no parte de los 20 yuanes (2’53 euros).

Además de la introducción de este impuesto sobre las emisiones de dióxido de carbono, China también tiene previsto ejecutar un plan piloto de comercio de carbono en Pekín, Shanghai, Tianjin, Guangdong, Chongqing, Shenzhen y Hubei, donde se regularán entre 800 y 1.000 millones de toneladas en 2015, en el que sería el segundo mayor mercado de derechos de emisión, por detrás del europeo. Habrá que ver si las medidas sirven para reducir las emisiones de China, pero parece que los esfuerzos del gigante asiático llegan tarde y mal.

Fuente: Ecología Verde

Foto: Honza Soukup

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