Brasil, campeona del mundo en reducción de CO2

Brasil ha conseguido disminuir la deforestación en los últimos años, lo que sitúa al país suramericano a la cabeza de la reducción de emisiones de CO2 en todo el mundo.

Seguro que los periódicos brasileños desean que el 14 de julio sus titulares digan que Brasil se ha proclamada campeona del mundo de fútbol. Aún queda un mes para que acabe el mundial que empieza este viernes, pero Brasil ya es campeona mundial en algo. Brasil lidera la reducción de las emisiones mundiales de dióxido de carbono, algo digno de alabar en una de las economías que más han crecido en los últimos tiempos. La selva amazónica, siempre amenazada, ha resultado clave en esta reducción.

Un artículo publicado en la prestigiosa revista ‘Science’ revela que pese a mantener prácticas como la quema de bosques para aumentar las zonas de pastoreo en algunos puntos de la selva amazónica, los agricultores y ganaderos brasileños lograron reducir en un 70% el ritmo de la deforestación en el considerado pulmón del planeta, lo que sin duda ayuda a reducir los efectos del cambio climático. Aún así, la Amazonia es una de las zonas más amenazadas del planeta, y el problema de la deforestación sigue ahí.

Gracias a la reducción de la deforestación, se emitieron 3.200 millones de toneladas de dióxido de carbono menos a la atmósfera, lo que por ejemplo el año pasado supuso un 1’5% de la reducción de las emisiones globales. Detrás de la reducción de la deforestación, según los investigadores, están las políticas emprendidas por el gobierno brasileño en la última década, un aumento de las zonas protegidas contra la tala o el rechazo que sufren en el mercado los agricultores deforestadores.

Si en la década previa a 2005 se talaban anualmente 19.500 kilómetros cuadrados de bosques, en 2013 la cantidad se había reducido a los 5.843 kilómetros. Los investigadores explican que eso supone menos riesgo de inhibición de las lluvias regionales y una mayor conservación de la biodiversidad. Sin embargo, en los últimos años no han dejado de crecer la producción de soja y carne, por lo que la tala de bosques maduros ha vuelto a subir, lo que pone en peligro la continuidad de estos avances.

Gran parte de la culpa de la reducción de la deforestación la tienen los acuerdos a los que llegaron gobierno, agricultores, terratenientes y especuladores hace unos años para reducir la tala de árboles. Ahora, los agricultores brasileños se esfuerzan en cultivar la tierra de forma más productiva en vez de expandir sus tierras talando árboles, y Brasilia no ofrece subvenciones a las explotaciones en zonas con un elevado índice de deforestación.

Vía: La Vanguardia

Foto: lubasi

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