Barcelona, cambio climático y emisiones

Más de la mitad de la población mundial vive en las ciudades, que son responsables del 70% de las emisiones que contribuyen al cambio climático. Para establecer estrategias que reduzcan este impacto hay que hacer inventarios de las emisiones asociadas al consumo energético de cada ciudad y ver qué sectores producen más.

Según un estudio internacional Barcelona es una de las ciudades menos contaminantes

El ICTA, Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma, ha participado en un estudio internacional que ha establecido una metodología para hacer estos inventarios y la ha aplicado en diez ciudades. Comparada con otras grandes aglomeraciones, Barcelona es la que genera menos emisiones de CO2 por habitante y la ciudad estadounidense de Denver la que genera más. El resultado tiene que ver con la concentración de la población.

Al tener más densidad, hay más optimización de recursos de transporte y, normalmente, estamos hablando de una ciudad que tiene un transporte público importante, que es una parte muy importante de esta ciudad y mucha gente lo utiliza.

Pero hay dos razones más para que las emisiones de la capital de Cataluña sean menores. Una es el clima mediterráneo, que conlleva un consumo mucho menor en calefacción y en aire acondicionado que en otras poblaciones estudiadas. Por otra parte, cerca de la mitad de la electricidad proviene de centrales nucleares, que son las que generan menos emisiones de CO2 durante su funcionamiento.

Otro estudio del mismo organismo calcula, por primera vez, las emisiones producidas en el puerto, que son el 10% del total de Barcelona. Por tonelada de mercancía o por pasajero, la mayor cantidad de emisiones de CO2 la generan los barcos que llevan contenedores y los transbordadores, sobre todo los que transportan vehículos. Estos últimos emiten, por pasajero, cuatro veces más que los cruceros.

Una fuente de emisiones que también se puede considerar es el llamado «hotelling», es decir, el tiempo que los barcos están atracados en el puerto y siguen consumiendo su propio combustible. En muchos puertos, en vez de consumir ese combustible, que es lo que necesitan para sus motores, se enchufan en el puerto eléctricamente, siempre contando que esta fuente de electricidad sea más limpia que la combustión de este fuel.

Finalmente, otra infraestructura en la que se debe incidir es el aeropuerto. Mejorando la gestión y favoreciendo el acceso con transporte público se podría conseguir una reducción de emisiones. Con todas estas medidas se demostraría que es posible lograr más calidad de vida y más desarrollo económico sin aumentar las emisiones que provocan el cambio climático.

Foto: Flashcurd

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