Aparecen decenas de peces muertos en un lago de Valencia

Decenas de llisas han aparecido muertas en un lago de la Devesa de El Saler debido a los altos niveles de salinidad provocados por el calor que ha hecho en las últimas semanas en Valencia.

Estas últimas semanas nos hemos hartado de ver en los telediarios imágenes de las playas valencianas a rebosar de bañistas. Aunque octubre esté acabándose, era la estampa típica de cualquier día de verano. Sin embargo, el sol y el calor que tan bien han recibido turistas y hosteleros valencianos no ha tenido el mismo efecto sobre los animales, ya que la pasada semana aparecieron decenas de llisas muertas en un lago artificial de la Devesa de El Saler, junto a la famosa Albufera de Valencia.

Los peces estaban flotando en la orilla del lago, y el agua tenía una densa capa de espuma, aunque esto último es un fenómeno bastante habitual en ese lago. Tras analizar muestras de agua del lago, los técnicos de la concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Valencia explican que la muerte de los animales se debe a los niveles de salinidad excesivamente altos del agua del lago en los últimos días.

Precisamente el calor de las últimas semanas, nada habitual en esta época del año, ha provocado la evaporación del agua del lago, lo que según los técnicos ha hecho que las llisas mueran ahogadas al no tener suficiente oxígeno. Vicent Aleixandre, concejal de la Devesa-Albufera del Ayuntamiento de Valencia, cifró en un centenar los peces muertos, y si en los próximos días se suceden nuevas muertes masivas, se pedirá una desembalse de l’Albufera para mejorar la calidad del agua del lago. Mientras, los técnicos seguirán con sus inspecciones.

Algunas fuentes apuntaban a la posibilidad de que se hubiesen vertido contaminantes al lago, un extremo descartado por Aleixandre. Hasta finales de noviembre o principios de diciembre no está previsto que se abran las compuertas de l’Albufera para inundar los campos de arroz, pero el calor y la ausencia de lluvias hacen que el riesgo de una nueva oleada de mortandad por falta de oxígeno en los próximos días sea alto.

Este lago artificial, situado al sur de la gola del Pujol, es uno más de los ejemplos del urbanismo salvaje que ha convertido a la costa valenciana en la más destruida de España. En los años 70 se construyó el lago artificial dentro de un gran proyecto de urbanización, pero finalmente no salió adelante. Desde entonces, se ha convertido en una reserva de aves y peces y en el centro hay una isla para la nidificaicón. Además, el lago conecta con l’Albufera y el mar, y está prohibido bañarse.

Más información: El País, Las Provincias

Foto: ibzsierra

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