Aparece un cachalote muerto en Fuerteventura

Un cachalote ha aparecido muerto en Fuerteventura frente a la zona donde dos días antes Repsol había empezado los polémicos sondeos exploratorios en busca de petróleo.

Repsol ya ha iniciado las prospecciones petrolíferas frente a Lanzarote y Fuerteventura, pero el inicio de su actividad ha sido más movido de lo que se esperaba. Si la semana pasada una patrullera del Ejército impactaba contra una lancha de Greenpeace que protestaba junto al barco encargado de las prospecciones y enviaba a una activista al hospital, ahora la polémica se ha avivado tras la aparición de un cachalote muerto en Fuerteventura frente a la zona donde se realizan los sondeos, solo dos días después de que estos empezasen.

Se trata de un cachalote pigmeo (Kogia breviceps) que los vecinos y turistas encontraron en Costa Calma el pasado jueves. Natalia Évora, consejera de Medio Ambiente del Cabildo de Fuerteventura, explicaba que todavía es pronto para confirmar la relación causa-efecto entre los sondeos y la muerte del cetáceo, para lo que habrá que esperar a estudios más detallados. Aún así, recordó que «a nadie se le escapa la preocupación por la coincidencia en fechas y zonas» con la búsqueda de petróleo.

Para confirmar las razones de la muerte del cetáceo habrá que esperar a los resultados de la necropsia que le practicarán al animal los veterinarios del Instituto Universitario de Sanidad Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Desde el Cabildo de Fuerteventura aprovecharon la ocasión para recordar que los tres sonedos autorizados suponen «graves riesgos» para las 28 especies de cetáceos que viven en esa zona y que están consideradas de interés comunitario.

El gobierno majorero insiste en que tanto científicos como instituciones y ciudadanos han avisado en los últimos meses de los daños que podrían provocar estas prospecciones en una zona que tiene un valor especial debido a la presencia de estas poblaciones de cetáceos. Las autoridades isleñas volvieron a denunciar a través de una nota que tanto el estudio de impacto ambiental de Repsol como la declaración de impacto ambiental del Gobierno «no han evaluado» los efectos del ruido subacuático para la flora y fauna «como exige el artículo 6.3 de la Directuva 92/43».

Mientras, desde Repsol niegan cualquier relación entre los sondeos y la muerte del animal y tiran de estadísticas para recordar que, según la Sociedad Española de Cetáceos, aparecieron 574 cetáceos en las costas canarias entre diciembre de 1999 y abril del año pasado; y que científicos expertos en estos animales hablan de una media de 40 cetáceos varados al año en Canarias. Sea como sea, habrá que esperar a los resultados de la necropsia para conocer las causas de la muerte del cachalote.

Vía: La Vanguardia

Foto: Martina Nolte en Wikipedia

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