Agricultores contra el cambio climático

La agricultura es una de las actividades causantes del cambio climático, aunque unos cambios de hábitos podrían convertirla en una herramienta muy eficaz para combatirlo.

Todos nos vemos afectados por le cambio climático, sin importar en qué lugar del mundo vivimos o a qué nos dediquemos. Pero hay distintas profesiones que por unas cosas u otras se ven más afectadas por las inclemencias meteorológicas o la subida de las temperaturas a nivel, como los agricultores. Todos los años nos encontramos en las noticias con que las heladas, las tormentas de verano o la sequía han arruinado cosechas y es deber de todos hacer lo que esté en nuestra mano para evitar los efectos del cambio climático, o si más no reducirlos. En este post vamos a ver qué pueden hacer los agricultores frente al cambio climático.

Aunque parezca paradójico, la agricultura es una de las actividades que más contribuyen al cambio climático. Emite una gran cantidad de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono, el óxido nítrico y el metano. También contribuye a alterar la superficie del planeta, que pierde su capacidad de absorber o reflejar la luz y el calor; y tiene su papel en la desertificación y la deforestación. Un pequeño cambio de hábitos puede ayudar a darle la vuelta a esta situación, basándose en tres aspectos:

  • Conservación de especies: la acción del cambio climático ha puesto en peligro a muchas especies naturales, por lo que los agricultores pueden ayudarles a adaptarse a las nuevas circunstancias. En países como España se realiza una «agricultura de conservación», basada en modificar el suelo lo mínimo posible, cubriéndolo permanentemente y rotando los cultivos. También se puede proteger la biodiversidad utilizando menos fertilizantes -sustituibles por materia orgánica- y evitando los pesticidas.
  • La siembra directa. Muy relacionada con el punto anterior, consiste en plantar los cultivos directamente en el suelo, junto a los residuos de los cultivos de las anteriores siembras, permitirá a los agricultores ganar tiempo y les supondrá un ahorro en combustible, mano de obra y fertilizante. Además, no se daña el suelo sembrándolo, un proceso que libera a la atmósfera una importante cantidad del carbono que hay almacenado en el subsuelo. También sirve para evitar pérdidas en la retención de agua del suelo en su biodiversidad.
  • Producir energías renovables: pese a las trabas administrativas que el Gobierno de España le pone a energías como la solar o la eólica, supone una buena fuente de oportunidades para los agricultores. Pueden utilizar invernaderos solares, realizar su producción a partir del uso de biogás o integrar los parques eólicos en sus granjas.

Fuente: El Blog Verde

Foto: gabofr

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