ACS renuncia al almacén Castor

Finalmente ACS ha decidido abandonar todas sus actividades en el almacén de gas subterráneo Castor, origen de los terremotos en el norte de Castellón y el sur de Tarragona.

La resolución del conflicto del almacén de gas Castor, en las aguas frente a la costa de Castellón y Tarragona parece que está más cerca de solucionarse tras la decisión de ACS de renunciar a la concesión de explotación de Castor. El Grupo ACS es propietario del 66’67% de Escal, la empresa que gestionaba el almacén subterráneo de gas natural al que se asocia con la oleada de terremotos que sufrieron los pasados meses de septiembre y octubre diversas localidades del Delta del Ebro y el norte de Castellón.

El futuro del almacén ya estaba en entredicho. Tras los primeros terremotos, Escal dejó de inyectar gas en el almacén, y unos días después el ministerio de Industria ordenó el cese de las actividades en el Castor. Pese a todo, los seísmos continuaron. Diversos informes han relacionado la actividad gasística en este antiguo yacimiento petrolífero con los terremotos, aunque el Gobierno decidió esperar a que expertos internacionales concluyesen sus investigaciones para tomar una decisión final sobre el almacén.

Para poder seguir adelante con su renuncia, Escal ya ha puesto en marcha el proceso para solicitar al Banco Europeo de Inversiones (BEI) y a la asamblea de titulares de bonos la autorización para abandonar todas sus actividades en el almacén. Este es un paso necesario después de que la empresa emitiese el pasado mes de julio bonos por valor de 1.400 millones de euros para financiar sus actividades en Castor. ACS también ha anunciado sus intenciones ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

En total, la empresa dirigida por Florentino Pérez había invertido 228’48 millones de euros en el almacén subterráneo de gas natural, una cantidad que ACS pretendía recuperar en «cualquier escenario» relacionado con la inversión. De hecho, cuando cerró el ejercicio de 2013 la empresa no creía que su participación en Castor se hubiese deteriorado, pese a los seísmos registrados y no haber podido realizar ninguna operación en el último trimestre del año tras el cese de actividades ordenado por Industria.

Castor está unos 21 kilómetros mar adentro frente a las costas de Vinarós, a 1.700 metros de profundidad. En su declaración de ambiental no se hablaba del riesgo sísmico que implicaba el proyecto pese a que una de las primeras justificaciones que dio la empresa a los terremotos fue que en el Golfo de Valencia «siempre» hubo actividad sísmica. Eso si, la empresa asumía que los de menor intensidad podrían estar relacionados con su actividad, pero se desmarcó de los de mayor intensidad.

Vía: Cadena SER

Foto: ajimixx

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