20 de noviembre, Día Internacional del Niño

El 20 de noviembre se celebra el Día Internacional del Niño, una jornada en la que deberíamos reivindicar los derechos y necesidades de los más pequeños, normalmente relegados a un segundo plano.

Hoy se celebra el Día Internacional del Niño, una iniciativa amparada por Naciones Unidas destinada a fomentar la fraternidad entre todos los niños; pero en la que también debemos reivindicar sus derechos y necesidades. La Asamblea General de la ONU recomendó a los países miembro instaurar este día en 1954, y la elección del 20 de noviembre no es ninguna casualidad: ese día, en 1959, la Asamblea General aprobaba la Declaración de Derechos del Niño; y 30 años más tarde hacía lo mismo con la Convención sobre los Derechos del Niño.

Pero por muchas buenas palabras que haya y jornadas reivindicativas, los niños siempre son el colectivo más afectados por todo tipo de catástrofes. Por ejemplo, la ONU nos recuerda los millones de niños afectados por el tifón Haiyan, las guerras de Siria o África -donde han sido utilizados como niños soldado- o por la pobreza en todo el mundo, lo que nos recuerda «lo vulnerable que es la infancia ante los desastres naturales y las atrocidades provocadas por los adultos».

UNICEF nos recuerda que 18.000 niños menores de 5 años mueren a diario por neumonía, diarrea o tétanos, un problema fácil de solucionar garantizando medicamentos, vacunas, agua potable o tratando la desnutrición. Otro problema, en ocasiones silencioso, es el de la violencia sexual. La ONG Global Humanitaria cifra en 223 millones los niños que la sufren en todo el mundo, ya sea por abuso o explotación, y han querido aprovechar este 20 de noviembre para incidir sobre el turismo sexual, que según la OIT afecta a 1’8 millones de niños.

Los niños son el futuro, por eso seis de los ocho Objetivos del Milenio redactados en el año 2000 afectan directamente a los más pequeños: reducir la pobreza extrema y el hambre, detener la propagación del VIH/SIDA, garantizar la enseñanza primaria universal o reducir la mortalidad infantil son algunos de ellos. Pero una vez más nos topamos con la realidad, ya que deben cumplirse en 2015, algo difícil de imaginar, más cuando algunos debían haberse cumplido en 2010.

Aunque no todo es negativo. La ONU señala que en 2012 la mortalidad infantil se redujo a unos 6’6 millones, prácticamente la mitad de las que se contabilizaron en 1990. Aunque el dato es positivo, «todavía se puede hacer mucho más», explica Anthony Lake, director ejecutivo de UNICEF, mientras recuerda que la mayoría de esos 6’6 millones de muertes se podían haber evitado si los niños hubiesen contado, por ejemplo, con servicios sanitarios básicos o con una nutrición adecuada. Todavía queda camino por recorrer.

Fuente: Europa Press, La Voz de Galicia

Foto: zaqi

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