Los gastos no deducibles de la empresa

El ajuste de los gastos no deducibles debería incluir: multas y sanciones, donativos y liberalidades, retribución de fondos propios, contabilización del Impuesto de Sociedades, pérdidas de juego, dotaciones a planes internos de pensiones y operaciones realizadas con paraísos fiscales.

Gastos que pueden entenderse como una retribución en especie

En cuanto decidimos cerrar el ejercicio contable, debemos ajustar los gastos no deducibles. Los gastos no deducibles son todos lo que aparecen en la contabilidad y normalmente son cargados en la cuenta de la sociedad que no se suma al cálculo del beneficio fiscal.

Hay gastos no deducibles que están obligados a repercutir en la cuenta corriente de la compañía. Los gastos como las multas o los recargos, no influyen en el resultado del cálculo del Impuesto sobre Sociedades.

Existen otros tipos de gastos que no son deducibles y los cuales no deberían influir en la cuenta bancaria, nos estamos refiriendo a los gastos de los socios cargados en la cuenta de la sociedad. Como viene a ser el caso del socio que se va a comer y paga con la tarjeta de la empresa, utilizando la misma de manera indiscriminada para su propio beneficio. ¿Qué ocurre con estos gastos?

Los importes sin justificar suelen acumularse en la cuenta 551, la cuenta corriente con socios y administradores, con la que se instrumenta del mismo modo que un préstamo si las cantidades no son objeto de devolución en un periodo de tiempo relativamente corto.

El problema viene cuando el socio no suele utilizar la tarjeta de la empresa para su uso privado con intención de devolver todas las respectivas cantidades. Nos queda entonces incluirlos como gastos no deducibles, de este modo podemos hacer el ajuste positivo por el importe total que nos dará una mayor base.

A primera vista esta puede parecer la solución ideal, pero, si la analizamos en profundidad, no suele parecer tan buena idea. Si  un socio utiliza el dinero de la empresa para sus gastos privados puede entenderse como otro modo de salario. Dado que los gastos particulares en la cuenta vienen a ser lo mismo que si percibiera una remuneración mayor a la que dispone por nómina, pero sería una remuneración no sujeta a los respectivos impuestos.

En este caso, estamos ante percepciones, ya sean salariales o a cuenta de ganancias. En cualquier caso, es aconsejable declararlas a efectos fiscales y aplicar el IRF que les pertoca.

Existen gastos como una retribución en especie. Lo ideal es no mezclar el patrimonio personal con el empresarial, de este modo evitamos los posibles  problemas que pueden ir apareciendo. Sería mucho más sencillo para la Agencia Tributaria comprobar los ajustes temporales del Impuesto Sobre Sociedades.

Foto: Funka Lerele

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