Una empresa japonesa saca tajada de los fiascos artísticos de España

Una empresa japonesa ha utilizado las imágenes de obras de arte españolas mal reconstruidas para transformarlas en llaveros.

Los japoneses son únicos en lo que se refiere a comercializar con éxito hasta los productos más extraños. Una buena demostración de ello son los coleccionables gashapon que se consiguen en las típicas máquinas de bolas que hay desperdigadas por las calles y tiendas de todo el país. Dentro de esas bolas nos hemos encontrado, hasta ahora, prácticamente de todo. Pero lo último que hemos visto es digno de noticia, puesto que tiene la particularidad de aprovecharse de los fiascos artísticos de España.

Nos referimos a los fiascos de reconstrucciones y reparaciones que se han realizado a lo largo de los años de obras de arte antiguas, normalmente de la mano de artistas amateur o incluso de vecinos octogenarios que tenían mucha buena intención, pero ninguna habilidad.

La colección de la que hablamos se titula Restoration Fail Acrylic BC y se puede encontrar en máquinas de gacha a lo largo del país a un precio de 300 yens cada bola (algo menos de 3 euros). Dentro de la bola se encuentra una de estas obras de arte desastrosas en forma de llavero, como siempre totalmente random, de manera que conseguir la colección a veces no suele ser fácil (todo depende del azar).

A favor del producto, que está cargadísimo de originalidad, hay que decir que cada obra de arte se encuentra presentada en sus dos versiones: el antes por un lado y el después por el otro. Está claro que la compañía responsable no debe haber pagado ningún tipo de derecho y lo más probable es que esté rozando lo alegal por su comercialización con ánimo de lucro.

Son en total cuatro llaveros, los cuatro correspondientes a obras de arte de España que se han restaurado de manera terrible. Los modelos representan las obras del Jesucristo de Elias Garcia Martinez de 1910, la estatua del San Jorge de Estella de la iglesia de San Miguel, el cuadro de la Inmaculada Concepción de Bartolomé Esteban Murillo de El Escorial y por último la escultura de la Virgen María, el Niño y Santa Ana que pintó una vecina de Rañadoiro, en Asturias, porque le parecía que necesitaba color.

Ahora estas obras se han inmortalizado con esta colección de llaveros que no sabemos qué éxito tendrá, pero que sin duda garantizará unas buenas risas a quienes se encuentren con ellos. Nosotros estamos en la búsqueda de una de estas máquinas de gashapon para, al menos, tener uno como recuerdo. ¿Cuál nos tocará?

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